El día empezó y yo ya sabía que no iba a tener tiempo de aburrirme. Dormí hasta que si o si tuviera que hacer algo. Fue una operación calculada.
La primer actividad, fue ir a ver el Principito. Mamá llegaba tarde así que yo compré las entradas y esperé. No me gusta la espera. No me gusta llegar tarde. Tal vez fue por eso que después nos peleamos. Nuestras personalidades, tan igualmente chocantes, tienden a caer en una pelea. Vimos el principito, y yo pensaba que lindo hubiera sido haberlo leído de nuevo. Cuando era chica no pude pasar la primera pagina de lo que se suponía era un libro para nenes. Y ahora me pongo a llorar porque el principito no podía estar con su rosa, de la misma manera en que el aviador no podía estar con la niña. Veo esta películas, donde el amor carnal queda olvidado... y tal vez añoro.
El resto del día paso rápido. Con mamá peleamos por mi futuro. Pero eso no es novedad. Vino con preguntas estilo: Pero... ser guionista que salida laboral tiene? Tenes que estudiar algo en la universidad. Tenes que terminar la secundaria. Y yo entiendo estos planteos. Si los planteas con amor y atención como plantearon mis tíos hoy a la noche. Pero mamá no tiene tiempo. Ya es grande. El tiempo se le escurre por las manos, y como detesta esa sensación de perdida, se agura de que no gaste el mío.
Como cuando nos separamos quedé cerca de Bonpland, pase por ahí a buscar mi bici. Me cruce con Iron Dad en el camino, y nos tomamos unos minutos para tomar la leche que termino siendo jugo. No me hablen de gustos. O de tiempos. Porque por ese jugo y ese desvío llegue 10 minutos tarde a taller literario. No me gusta llegar tarde. Creo que lo habré dicho varias veces, pero es que en realidad no me gusta, lo detesto. Detesto perder el control. No saber algo.
Pasó Taller Literario, y flan me hizo la misma crítica: escribir más. Digo siempre que los detalles me cuestan. Yo soy más de ir a los hechos. Acciones. El texto que me dio para re-escribir hablaba del mar. No me había gustado. Para nada. El mar me hacía acordar a Franco, y esa historia que Iron dad y yo no podemos terminar.
La noche terminó en la casa de mis tíos, con el plan de ver la final de Master Cheff. Además recorrimos los papeles del retiro del fin de semana. Particularmente el de la vocación. Hasta ahora nadie había visto los papeles conmigo. No tendrán tiempo calculo. Estoy acostumbrada. Mis tíos no sabían lo de la carta. Cuando les dije, se sintieron mal y prometieron escribir una la semana que viene. Yo recordé que Iron dad no había escrito la carta y que me dio razones lógicas para no hacerlo así que no me podía sentir mal.
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