Cronicas

Cronicas

martes, 22 de septiembre de 2015

Día 29: Party day

Dormí mal, mis sueños estaban llenos de pesadillas y cuando me desperté estaba cansada. El plan iba a ser levantarme a las 11, ver un capítulo de Supernatural (sí, solo uno) bañarme, comprar las cosas y salir para lo de Super Blondie. Hoy fue el cumpleaños de Pipi, así que ibamos a hacer una fiesta sorpresa para bueno... sorprenderla. Pero todo eso resulto siendo mayormente en vano. Y a mi no me gusta perder el tiempo, yo quería una fiesta sorpresa y se la iba a dar.
Cuando llegue a lo de Super Blondie con todo lo que había comprado, a los minutos, Pipi (que pensaba que me había ido de viaje) le envio un mensaje a Super Blondie diciendo que no podía ir para alla porque no le daban los horarios. Me enoje, como es natural en mí, pero también con mi enojo viene un testadurez importante, y me negue a que se arruinara la sorpresa. Sure, tal vez no podría sorprenderla con una torta pero si Mahoma no va a la montaña, Montaña va a Mahoma.
Así que recontra frustrada, me volví a lo de la abuela. Dí muchas vueltas en subte para calmarme y cuando salí del subte D, la lamparita de la idea se me había encendido.
Me fui a Starbucks y le envie un mensaje a Pipi, preguntandole si confiaba en mí. Cuando la respuesta fue positiva, le dije que fuera al Starbucks que estaba sin hacer preguntas. Entonces vino y no me vio al principio así que yo salí del Starbucks y la asuste (o hice mi mejor intento). Estaba feliz de verme, y estos días de absolute silence después de que le había dicho que me iba de viaje el día de su cumple really paid off.
Nos pusimos a hablar (naturalmente) de como había empezado su cumpleaños. Solo digamos que en una escala de 1 a 10 en super Awesome, Pipi estaba en -2. Así que tenía trabajo que hacer. Terminamos el cafe y salimos a comprar helado para ver Once Upon a Time. Estaba feliz de que estuviera ahí, se lo notaba. Supe que hice un buen trabajo, y el día no había sido desperdiciado. Solo con ver a Pipi feliz yo era feliz

lunes, 21 de septiembre de 2015

Día 28: Los delfines violan gente. True story.

No me ocupe de hacer muchas cosas hoy. Supongo que el día lo favorecía y además como tenía taller sabía que algo iba a tener para contar. Sin embargo las cosas pasan, a veces sin el permiso de uno. Incluso despertarme tarde y mirar 4 capítulos seguidos de Supernatural fueron algo. Estaba tapada porque tenía frío. Pero la cama no estaba hecha bien, así que mi cuerpo seguía frío pero lo sentía y no lo hacía al mismo tiempo.
Cuando llego la hora de irme de la casa, me bañe y me cambié. El agua caliente me hizo bien pero volví a perder temperatura en los multiples cambios de ropa. Uno fue cuando pensé que afuera hacía calor, después me puse algo abrigado pero no combinaba y finalmente me cambie todo el vestuario y salí.
Iba a ir en Baby pero el clima no me iba a dejar. Así que con pesar tome el colectivo. Cuando estaba en la parada, me llego el último mail de taller literario, y pase todo el viaje leyendo la obra de arte. Me encanta esta escritora, siempre logra crear un buen ambiente, un visión perfecta de una historia. Eso es algo que me falta; los detalles, la descripción. Pero por más de que hiciera taller, la única persona que podía cambiarlo era yo. Solo tenía que averiguar como.

Llegué 15 minutos tarde a taller (todo por depender del tráfico), pero llegue con torta así que nadie se enojo de que haya llegado tarde. Había más gente de la que pensaba, por eso tardamos bastante en terminar el taller. No solo discutíamos los textos, todos ahí adentro eramos amigos. Algunos más, algunos menos, pero eramos un equipo. Eso me gustaba. Y cuando tenes un grupo de amigos, tarde o temprano te terminas traumando. El que traumo a mitad del grupo con sus anectadotas, fue el capitán Flan (claramente, como nuestro lider, el tenía que generar el primer trauma): y la anecdota fue que aparentemente los delfines violan gente. Y después la gente va y se queja de los tiburones que son más mansos que un perro.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Día 27: Camara rápida de las cosas que pasan

LA MAFIA INVADIO MIS SUEÑOS! Y eso no es lo peor, lo peor es que no soñe con Mcdreamy o con Dean. Pero bueno, el sueño fue lindo así que lo voy a describir. Primero estaba en un discurso de colegio y así de la nada el chico que me caía mal, se sentaba arriba mío como si fueramos pareja. Por alguna razón me lo banco, pero después me aburro y me acuerdo que tengo que ir a la reunión de la mafia así que los voy a buscar. Los encuentro en una pista de skate, pero no son todos: estaban mis dos coordinadores, tall teddy, y el John Lennon. Por alguna razón seguimos al coordinador que se va por una escalera que esta rota y salta. Yo no quiero ir pero Den me dice que va a estar todo bien y hay algo materno en ella que me da confianza así que salto. Al final hay una red y antes que se derribe salgo y viene una chica con una corona diciendo, felicidades, sos la princesa de ravenclaw. Me despierto con un facepalm. 
Desayuno intentando pensar en cosas que me abstraigan del mundo. Quería que fuera la reunión: QUERÍA VER A MCDREAMY (aunque en realidad no porque ya les dije I'M SO OVER THAT CRUSH). Así que me puse a ver supernatural, almorce, seguí viendo supernatural y finalmente salí (caminando y extrañando a Baby a horrores). 
Después el día fue en camara rápida: Pasar a buscar a Baby y salir a la reunion de la mafia en parque centenario (y ya que estamos morir de frío y de polvo y de miseria porque eramos solo 5 personas contando sobre su semana y comiendo galletitas y tomando mate), ir con Baby a lo de la abuela a la cena con papa, pepper, mabisa y la abuela (que la abuela cocino un pescado increíble y comimos helados de jauja), y escribir el poema para la noche literaria del sabado. Título: Talle M (lo dejo a interpretacion si es Medio o Mcdreamy)

sábado, 19 de septiembre de 2015

Día 26: Día familiar

Me despertaron los perritos. Los dos saltaron de cada lado de la cama a lamerme la cara. Era muy de película. Para afirmar mi positividad del día, lo primero que hice al salir de la cama fue poner "I'm walking on Sunshine", pegarme un buena ducha caliente y empezar a leer la obra de teatro: "Decir sí" de Griselda Gambaro. Yo era el peluquera, el villano principal. Me gustaba interpretar esta clase de malo: me daba una neutralidad como villana del mismo modo que Snape, Muerte, y Hannibal, esos personajes que no son buenos pero que tampoco podes clasificarlos como malo.
Pase buena parte de las 2 horas antes de salir leyendo el texto, y después me vesti y mamá me llevo a la fiesta de valen. No me sentía con ganas de vivir hoy. Pero no lo digo en un modo suicida, tranquilos. Lo digo más en el modo que a veces a los piscianos le agarra de abstraerse de lo que esta pasando en su vida y  transportarse a otro mundo. Estuve así desde que vi a Metatron (el angel, NO EL TRANSFORMER) hablar sobre la importancia de las historias. Y así estuve volando gran parte del día.
Por eso la fiesta de mi sobrina paso rápido, aunque para ser franca era más una fiesta de chicos que para grandes. Los grandes solo podíamos comer. No que me queje. En el entretiempo hable con Astroboy, para hacer planes para ir el miercoles al cine a ver Maze Runner, y curiosamente no tuve que apuntarle con un arma psicologica. Una de las ventajas de tener mejor amigo.
Tenía algo que hacer hoy a la noche, pero quería pasar tiempo con mi familia así que decidí dormir en lo de mi abuela. Cuando llegamos, me fui a lo de mi tía natalia a practicar piano y prometi volver todos los jueves de 4 a 7 para que me enseñara. Me gustaba conectar con mi familia, me hacía sentir más cerca de mi eje.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Día 25: It's a wonderful day

No me acuerdo que fue lo que soñe. No me desperte tan tarde y cuando lo hice lo hice definitivamente. No que me haya servido mucho porque cuando lo hice ubique a papá y el me dijo que en 2 horas nos encontraramos en Burger Joint. Ese tiempo lo pase leyendo, y ordenando un toque, mientras boludeaba en facebook (PORQUE ADIVINA QUE PAPA SE PUEDE BOLUDEAR Y HACER ALGO AL MISMO TIEMPO).
Cuando llego el tiempo de salir, pase mas del tiempo apropiado eligiendo que bolso me iba a ir bien y que combinara con todo, pero como al final me dio lo mismo me agarre la mochila de montaña y me fui. Ante todo comodidad.
El viaje me la pase leyendo y por eso me pase una parada (Ups, bueno, soy pisciana). Papá ya estaba en Burger Joint cuando llegue pero por suerte no desde hace mucho tiempo. Ordene una americana porque es lo que Dean hubiera querido, y nos pusimos a hablar del viaje. Casi me caigo de la silla cuando dijo que tenía que  leer primero lo primero para antes del viaje (LIBRO DE MÁS DE 300 PAGINAS QUE NO ME GUSTA). No había manera de convencerlo, tenía que estudiar para teatro, hacer el texto de taller literario Y leer ese bendito libro. So much por terminar el libro de Nanan. Pero a pesar de eso, seguía contenta de hacer el viaje. Hoy fue uno de esos días en que simplemente me sentía plena, y el secreto estaba en los detalles. 
Después de comer, camine unas cuadras hasta la parada para Mashwitz y me cruce con un poster del Lollapalooza. QUERÍA IR, y además era justo el día de mi cumple. Tenía que ser una señal, así que le saque una foto y se la envie a papá. Tal vez con un poco de suerte, el universo me volvería a dar esa oportunidad de sentirme viva.
El viaje quería pasarlo leyendo mi libro (ya que tenía que aprovechar lo poco que me quedara hasta que tuviera Primero lo Primero) pero por alguna razón no pude concentrarme así que me puse a escribir. Ahí el tiempo paso rápido, incluso sin música porque había apagado el celular para ahorrar batería. Quería usar la música para cuando saliera del colectivo y tuviera que caminar.
Camine a paso rápido y muchas historias se me cruzaban por cada paso. Finalmente llegue a la casa y mamá no estaba, así que saque un fresbee que le había traído a los perros y jugue con ellos. Fue un buen día.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Dia 24: esa bosta tiene cara de sarmiento o yo solo queria que garcharamos

No pude dormir bien. Tuve una pesadilla, esas donde el chico malo no era un chico sino un simbolismo. Era la oscuridad y cuando me miro tenia los ojos pardos. Me intente proteger detras de un ejercito de gatos pero se lo comio uno por uno. Cuando me miro le dije que notenia miedo y creo que se la creyo pq me dejo ir. Corri hacia mi cuarto y me dormi al lado de mama con la luz prendida. Eso me pasa por ver supernatural antes de dormir.
Cuando me volvi a dormir despues de tomar un vaso de agua soñe que papa me venia a despertar a las 6 de la mañana, yo lo intentaba convencer de que los tios se levantaban a las 8 pero no hacía caso.
Me despierto, esta vez de verdad. Tengo mucho sueño pero ya no puedo seguir durmiendo. Escucho a nanan bajando las escaleras y me incorporo, empezando a hacer la cama. Desayunamos todos juntos y mamushka se va primero mientras yo le sigo el paso con baby. Durante todo el viaje que acompaño con la radio se que apenas llegue me voy a dormir. Y eso es exactamente lo que hago
Me despierto a las dos de la tarde con el olor de una de mis comidas favoritas: cerdo con verduras al horno. Ya no tengo sueño aunque me gustaría seguir durmiendo pq aun tenía mucho tiempo que matar antes de teatro cosa que hago leyendo el libro y viendo supernatural.
En el entretiempo me junto con mama y vamos a merendar a starbucks donde ella me saca muchas fotos que milagrosamente me quedan bien. Tengo el tiempo justo de repente y agarro a baby y me voy a comprar algo para cenar. Hoy era dia de pastas. Iba a comprar dos platos para pipi pero me acorde q ella traia manzanas para comer (cosa q hoy se olvido y yo le di para empanadas)
Empezo la clase de teatro con un baile que termino en sangre. Aunque para ser justos casi todos los ejercicios de teatro terminaban con alguien muerto. Despues nos tomamos un break (donde milagrosamente NO HUBO MANAOS!) y seguimos con un sketch donde la version teatral de clari, el perro de pipi, ganaba el record guiness al perro que cagaba mas mierda (con un detalle especial de que uno de esos desechos tenia forma de sarmiento). Despues me toco hacer un sketch con miss ardilla donde yo le reclamaba que se habia acostado con mi novio que me habia dejado embarazada y que resulta que despues entra para seducirme y ardilla y yo casi lo matamos, despues vino marto con su poema y por ultomo bobby esponja. La ultima escena la tiene marto con yo solo queria que garchemos.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Día 23: Casi segura que me rompí un nudillo

Me dí cuenta en un sueño que odio los subtes. En mi sueño pasaba de estar en colectivo, bajarme y estar en un subte. Tanto en el colectivo como en el subte, me encuentro con todas las personas que me cayeron mal en mi vida. Finalmente me bajo en pueyrredon y bien estilo película al final del horizonte aparece Baby corriendo hacia mí. Antes de que nos consumemos en el eterno abrazo de un ser y su vehículo me despierta la luz.
En estos días intento dormir lo más que pueda porque se que hace menos de un año yo me levantaba todos los días para ir al colegio. Dormir es lo mejor, y soñar viene con el paquete. Cuando me desperté la abuela ya se había ido, así que empece a hacer mis tareas rutinarias. Lo primero que hice fue ver supernatural con una bocha de helado a la distancia (el mejor concejo para superar un corazón roto BTW), y después iba a venir Pipi pero se quedo dormida y yo hice planes para ir a casa a ver a Baby (y ordenar). Antes de ir volvió la abuela y me puso de un gran malhumor porque yo la puse de malhumor al ver el desorden. En mi mente lidie con ese enojo enfrentandome a Umbridge con la espada de Gryffindor. Lamentablemente en la realidad le pegue a una puerta y estoy casi segura que me rompi un nudillo.
 Por suerte ya había hecho gran parte del trabajo el otro día que había ordenado así que lo que hice fue conseguir merienda y comprarme un cargador porque hace días que no me cargaba el celular (cosa que recién menciono porque ya compre la solución y no quería anunciar el problema en el blog por miedo de que mamá me matara). En el poco orden que hice encontré un libro que no tocaba desde marzo y me lo puse a leer.
Pero después mi literatura se vio interrumpida porque tenía que irme y agarre a Baby con el pecho orgullosa, me puse Carry On My Wayward Son y juntas condujimos hacia el infinito (Nah mentira solo condujimos hasta lo de nanan, pero bueno quedaba poético)

martes, 15 de septiembre de 2015

Día 22: Una vieja amiga

Volvieron los sueños raros. Lo cual es bueno porque significa que ya mi subconsciente entendió que ya no me interesa soñar con los besos realistas de Mcdreamy. En este sueño Dean Winchester venía a buenos aires e intentaba seducirme y juntos nos ibamos en el Impala hasta que nos secuestra una tribu maya que me mantiene de rehen para atrapar a dean. Yo entiendo que es un sueño y me intento matar pero solo para que la tribu maya piense que este muerte (no matarme realmente porque sino no puedo volver con Dean). Lo trato dos veces y las dos fallo y sigo corriendo (BTW notaron que cagada que es correr dentro de un sueño?) hasta que finalmente me creen que estoy muerta y adivinen que: ME DESPIERTO. Tengo que aprender a encontrar el perfecto balance.
Son las 2 de la tarde, sigue haciendo calor así que me pongo una remera y un jean que combinen con el sombrero. Voy a la cocina a ver que preparo rosa para comer. Tarta de verdura. Tengo que dejar de hacerme facepalms cada vez que veo comida que no me gusta o me voy a quedar sin frente. A pesar de que era una tarta de verdura, intento no juzgar la tarta por su portada y le doy un bocado. Una vez que probé ese bocado, decido comer comida chatarra que realmente no es lo que se debería comer en un almuerzo pero no me importa. Tengo tiempo para preocuparme de mi salud.  Llamo a Pipi para decirle de juntarse por Once Upon A Time. Ella me dice que sale del medico y viene.
Decido salir a comprarme un postrecito de vainilla que aprendí que era lo más rico del mundo en la casa de SuperBlondie. Cuando salgo del disco, me voy al starbucks siguiendo un antojo de frapuchino que la noche anterior había decido ignorar pero ahora no podía. Cuando me siento a tomar mi frapuchino, veo una silueta en la ventana que se parece a mi antigua profesora de frances: Madame. Decido jugarmela y salgo del starbucks para si es ella. Una vez que confirmo que es ella, me invade con esa sonrisa y explendor que la caracterizan. Se la ve plena incluso en un día relativamente malo.
Caminamos unas cuadras y ambas nos ponemos al día en lo que es de nuestras vidas. Ella podría ser mi profesora, pero siempre tuvimos una relación muy cercana. Como la de una tía con su sobrina. Al final ella se va despidiendose con un: me alegraste la tarde. Su felicidad es contagiosa y me pongo a pensar que tal vez si hubiera hecho algo diferente hoy no la hubiera cruzado. Veo que todo tiene una razón de ser, y interpreto este feliz encuentro como un regalo de Dios. Tal vez no era tan invisible para su majestad ahí arriba.
Cuando empiezo a cocinar el postre que compre viene Pipi. El postre tenía un gustito a quemado y prometa que la proxima se lo dejo a Super Blondie que parece una experta en el harte. Odio el fuego, siempre en un toque todo se me quema. Y no, ya no hablo de la comida.
Empezamos a ver Once Upon a Time y hacemos la cuenta que tendríamos que ver dos capítulos por días para llegar al día (aunque ahora que lo analizo con ver uno por día esta pero bueno si lo quiere terminar antes no me voy a quejar). Una vez que Pipi se satura de Once Upon A Time, nos ponemos a tener nuestra sesión terapeutica de chicas donde como casi siempre hablamos de nuestras cuestiones amorosas y temas más profundos que el triangulo en que siento que me meti (Porque como si tuvieran poco con Mcdreamy ahora tambien me gusta Mr. Ojotas). Y como cualquier sesión terapeutica no llegamos a ninguna solución y nos quedamos en exactamente en el mismo lugar que estabamos antes. Lo bueno que podía sacar de eso es que sabía con certeza que nunca en la vida me iba a dedicar a la psicología.
A eso de las 8, Pipi se va y yo le doy al helado que encontre en la heladera y empiezo con mis Supernaturals del día. En el capítulo, introducen a una sociedad secreta llamada: Los Hombres de Las Letras. A mi me interesa tanto el rol que cumplen (de observar y ser protectores del conocimientos) que empiezo a investigar al respecto. Toda esta investigación me guía a la masonería, una sociedad secreta que había investigado hace unos meses pero que no le había dado tanta bola. Medito sobre como en el plan del universo, todo vuelve y termino la noche escribiendo la consigna de Taller literario, usando de fondo: Carry On My Wayward Son.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Día 21: La ausencia de astroboy

Me levanté con miedo de haberme quedado dormida. Por suerte mis personajes ficticios me dejaron el sueño en paz (más que nada porque prometi enfocarme en ellos hoy justamente), y empece a hacer boludeces desde que me desperté hasta que me fui. La idea era almorzar con papá.
Entonces me tomé el colectivo 108 y en el camino vi por la ventana (porque mi celular andaba sin batería y no podía ver supernatural) un hombre sentado en medio de la calla sacando fotos. Quise escribir una historia sobre él pero no quería distraerme de mi novela. Realmente no tenía ganas de que mis personajes ficticios me volvieran a perseguir con cuchillos thank you very much.
Cuando llegue papá se sentía mal porque había tomado mucho en festejo del partido de ayer (P.D.: VAMOS BOQUITA!) así que no comio nada y tomo agua. Yo en cambio comí mucha carne y practicamente nada de vegetales.
Después me fui para casa y ordene la mayor parte del tiempo para así mi cuarto estaba... bueno aceptable. Extrañaba ir a casa y más que nada extrañaba a Baby. Me la iba a llevar al taller pero se termino haciendo tarde y me fui en subte. Prefería esa actividad porque más allá de que extrañaba a Baby, el subte me iba a dar tiempo para leer y además seguramente volvería con Frufru, porque ella se tomaba el subte.
Llegue 10 minutos antes y toque el timbre. No contesto nadie, entonces segui leyendo. A las 7 y unos minutos llego Frufru y yo corte con mi lectura (que por cierto hace que 50 sombras de gray parezca un nene de mama). Esperamos unos minutos y solo porque nos parecía raro que se hiciera tan tarde volvimos a tocar. Esta vez capitán Flan contesto y bajo a abrirnos, explicando que como estaba en su cuarto no había escuchado el timbre. Yo libere entonces la caja de pandora: una bola de lana para zuko, su gato.
No recuerdo jamás en mi vida ver un gato tan desenfrenado por agarrar una bola de lana pero este se volvía loco cada vez que la lanzabamos. A los pocos minutos vino coyu y empezamos porque nadie más había enviado textos. Lo que significaba que ASTROBOY, LA COSTILLA DEL ESQUELETO QUE FORMABAMOS, IBA A FALTAR! El sillon se sentía vacío sin el.
Como eramos pocos (cosa que no hubiera pasado si hubiera venido alguien más, no se por ejemplo ASTROBOY), Capitán Flan hizo que nos pararamos a leer nuestros textos sintiendo cada una de las palabras. Mi problema fue que si bien sentía las palabras, mostraba el mismo sentimiento en todo el texto: enojo.
Cuando lo había escrito pensé que era dulce pero el capitán Flan tenía razón. Tenía todo este enojo y tristeza acumulada que no sabía ni que existía. Me puse a pensar en eso cuando llegue a lo de la abuela y me puse triste. Sabía que era todo parte de un proceso auto-impuesto para hacer de mi vida una buena historia. Pero todo era demasiado real.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Día 20: Intrascendencia

El día de hoy fue absolutamente intrascendente. Un típico día donde no tengo idea de que escribir. Como volví de la fiesta a las 4 aproveché para dormir lo más que pudiera. Mi último sueño fue especial. Las barbies de los personajes ficticios de secretos (mi historia) venían y me acosaban con que terminara el libro. Y después me quejo de papá.
Cuando desperté hice muy pocas cosas, solo deje que las horas pasaran. Intentaba no pensar en problemas o el futuro, eso que siempre esta ahí y que siempre lo ignoro. Iba a salir para refrescarme y tener algo trascendental que anotar en el blog pero al final no hice nada y me quede sentada mirando la computadora toda la tarde. Apenas si toque Supernatural, estaba como en una de esas crisis de aburrimiento pero sin la energía que le da uno a la crisis.
Y así fue pasando el día, al final del mismo me entretuve terminando una serie pero como digo, nada muy trascendental. Bah, puede ser que ahora haga algo productivo (aunque tecnicamente contaría en el día 21 pero bueno) que es terminar secretos porque no quiero volver a soñar con los personajes persiguiendome otra vez.
Así que bueno, los dejo con una frase que se me ocurrió hoy, que tengo que irme a escribir:

"Quiero aclarar una cosa en facebook para así la gente puede tener un vistazo de lo que yo hago de la vida como escritor. Volviendo de la casa de Mimis, me puse a pensar en las historias romanticas que he tenido a lo largo de mi considerable vida. Ahí fue cuando entendí una cosa muy pero muy crucial: a mi no me gusta la gente, no me enamora una persona. Me enamora la historia que vamos a tener. Por eso para mí casi siempre es muy fácil dejar que me guste un chico, porque no me gusta realmente el chico me gusta la historia y si viene una historia mejor yo sigo adelante. Capito?"

Día 19: La sirena que no podía caminar

Sabía que no iba a ser una buena idea levantarme temprano. Tenía la fiesta a la noche y no iba a poder sobrevivirla. Pero no me quedaba otra, porque tenía que ir a lo de papá para conseguir el documento y después a lo de la bisa. En el camino; en vez de ver mi capítulo de Supernatural como todas las veces que voy en colectivo, me puse a escribir un nuevo cuentito para Milo.

Había una vez, en un lago muy profundo, una sirena llamada Valentina que quería salir a vivir aventuras. Ella había recorrido lo ancho y el largo del lago, ya sabía todo lo que podía encontrar. Ahora quería explorar la superficie pero tenía un solo problema: no tenía piernas. Así que todos los días cuando salía el sol, Valen subía a la superficie a pedirle a los humanos que les prestaran sus piernas por un rato, pero todos los humanos la necesitaban para algo: ir al mercado, correr una maratón, saltar por los prados, todas cosas que Valen nunca podría hacer porque no tenía piernos.
Y así pasaron los meses, hasta que Valen se cruzó con el principe Milo y le pidió lo mismo que a todos: me podes prestar tus piernas así puedo explorar el mundo? Milo no podía prestarle sus piernas, pero a diferencia de todos los demás no se quedo con los brazos cruzados. 
Mandó a hacer una caja de cristal con agua adentro para cuando Valen se cansara y la llevo en brazos a recorrer el mundo. Primero fueron al mercado y probaron las mil y un delicias que tenía para ofrecer, sabores que Valen nunca había probado y la hicieron viajar a los lugares más exóticos. Después fueron a ver la maratón de corredores de la ciudad. Valentina se sorprendió al ver la rapidez en que todo terminaba, aunque suponía que era esperable ya que era una carrera. No le había gustado la actividad; en este día había aprendido a aprovechar cada segundo y fijarse en cada detalle. No quería que el tiempo corriera. 
Por último, Milo llevo a Valen a un prado cerca, y mientras la luna empezaba a brillar y las flores nocturnas se despertaban. Había luz por todas partes, cada una de las flores las emitía. Valen se atrevió a tocar una y desear que este día nunca tuviera que terminar. Lo que ella no sabía con claridad, era que estas flores eran flores mágicas que concedían deseos a aquellos que eran puros del corazón. Entonces las flores agarraron la cola de la sirena y la partieron en dos; haciendo que Valen tuviera piernas para caminar el mundo lleno de aventuras por venir. 

Termine muy satisfecha con este cuento y aún tuve tiempo de ver un poco de Supernatural. Pero cuando llegue a lo de la bisa. y Milo todavía no había llegado me frustre porque no podía quedarme mucho. Tenía algo así como una cita, con un joven: Mr. Ojotas. Resumo la historia de nuestra relación muy rápidamente: nos conocimos en una convención de Harry Potter y ese día sentí que este era mi chico ideal. Hubo abrazos, y un agarre de manos, y como me sentía como me sentía con Lucky en la primera vez, lo deje entrar. Pero una vez que hice eso, el pibe fue a dos mil kilometros por hora (Onda, ni siquiera nos besamos y ya quería que fuera la novia y yo le tengo el super panico al compromiso) así que haciendo una maniobra donde pudiera conservar la amistad (porque para ser franca el pibe esta que se parte y encima tiene una campera de cuero) le dije que ir más lento y que tratemos como amigos sin necesariamente ponerlo en la friendzone. A todo esto, una vez que Milo vino y no quiso escuchar mi cuento porque estaba viendo la tele, yo me fui a encontrar con este chico. Y llegue al lugar de encuentro y espere por media hora sentada en una plaza donde no me preocupaba porque estaba viendo supernatural y todo es perfecto cuando miras supernatural, pero al final me termine llendo. Cuando salgo de la plaza, lo veo sentado en una estatua y de pedo voy y lo saludo. Empezamos a hablar. Él estaba teniendo unos problemas personales que yo había intentado arreglar y yo quería asegurarme de que estaba bien. Cuando empezamos a meternos mas en la conversación, terminamos hablando la mayoría de deportes de violencia que el hacía. Yes, nice talk for a date.
Fue por eso que apenas tocó el reloj las 4 yo practicamente corrí a la mafia. El tuvo la amabilidad de acompañarme (10 cuadras caminamos, es un amor) y a mitad de camino nos sostuvimos las manos y yo me sentí vacía. Quería sentir lo que sentí la primera vez (no con él; con Lucky) pero no había nada. A penas un leve cosquilleo.
No tuve tiempo de pensar en eso, ya que cuando llegue pase un tiempo con una chica llamada Guada hasta que llegaron los de mi comunidad y empezaron las actividades (dato importa: la tierna de nuestra lider nos regalo cuadernos con nuestros nombres! Me sentí en primaria de nuevo). Primero hicimos un sketch con unas frases que sacaron de la biblio donde yo leía las frases, y después nos fuimos a distintos lugares a contestar unas preguntas. Encontré un lugar con gente pero esa gente se fue llendo. Estaba sola, y una vez que conteste las preguntas, finalmente, en secreto, me puse a llorar. Lloré porque no era la misma y me extrañaba. Llore porque Lucky me dejo porque no me amaba. Llore por los problemas que tenía con mi papá. Yo solo quería volver a ser feliz.
Después volví y reitere mis problemas en otra actividad. Mencione a Lucky, no podía hablar de papá. De Lucky ya Pipi me había salvado, con papá todavía las cosas eran turbias un día y alegres la otra. Después me fui para lo de la abuela, más allá de que quería ir a la previa con los grupos de mi comunidad, pero iba a estar con Pipi. Resultó al final que Pipi estaba pasando toda la tarde con Bipi y yo me quede sin el pie y sin la torta. Pero la noche fue semi-salvable porque la abuela puso una película que si bien me termino aburriendo me ayudo a mantenerme despierta.
Cuando se hicieron las 12, salí de mi casa a lo de Pipi con una regla de que no podía llegar temprano. Iba a ir normalita con un vestido clásico, y lindo pero cuando llegue a la casa de Pipi y la vi vestido entre una mezcla de modelo 2.0 y bailarina de tango que le faltaba la rosa, ella me prestó mi viejo vestido que milagrosamente no me quedaba tan mal, y nos llevo el padre. Estaba un poquito molesta por la vida que tenía Pipi. No entendía como podía tener padres tan sobreprotectores. Tenía la edad para ser una chica grande pero a la vez la seguían tratando como una nena. Padres.
Cuando llegamos a la fiesta, en el momento en que entré supe que no era mi lugar. Odiaba los boliches, no me gustaban los boliches adolescentes, borrachos, donde tenes que gritar para que te escuchen. Aunque bueno tal vez la última parte no sea tan diferente de la vida. La cumpleañera estaba llendo de acá para allá, vestida apropiadamente y de un muy buen humor. Se veía radiante, llena de vida. Era bueno.
Estuvimos más que nada sentada comentando cosas con Pipi, y finalmente las dos nos dimos cuenta que no nos gustaba ir a bailar. Yo ya estaba cansada y ni hablar de ella. Así que nos fuimos a eso de las 3 y algo. Cuando llegué a casa, me di cuenta que había dejado el celular en su cartera pero como ya estaba en mi cama me olvide de todo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Día 18: Bajo ningún concepto uses una serie para crear una consigna de taller literario

El día empezó con otro sueño demasiado realista de mi beso con mcdreamy. Cuando me desperté dije Balls al estilo del gran Bobby Singer, y empecé con las tareas del día. Tenía que pasar por un movistar para comprar el chip y llegar a tiempo para almorzar en lo de la abuela. Todo eso lo hice como una idola fenomenal y con el perfect timing que me caracteriza, a pesar del estùpido frío que afectaba fatalmente mi pose de diva.
Una vez que llegue al tren, por más de que quisiera ver el paisaje en honor a dos clases que tuve de taller literario, me puse a terminar mi capítulo de Supernatural y después (las dos últimas estaciones) vi el paisaje.
Caminar me parecía muy tedioso. Cualquier medio de transporte que no incluyera a mi Baby me parecía muy tedioso. Pero no la había traído porque sabía que después me iba a ir a lo de Dani (probablemente en taxi) y que no iba a dejar a Baby en lo de la abuela. No se me paso por la cabeza que Dani iba a venir a lo de la abuela (sorry Baby pero al menos te quedaste calentita en casa).
Entre que se terminaba de cocinar el almuerzo (ni empiezo con lo delicioso que estaba ese pollo a la crema con pure que si bien no tenía deja vu de manteca no estaba mal), tomé un té en la casa de mi tía Natalia tan pero tan rico que estaba dispuesta a salir con el frío a comprarme toda una caja (cosa que al final no hice porque me olvide).
Después de almorzar y comer el postre (duraznos en almíbar con dulce de leche (si, mi abuela me mima)), encaré con responsabilidad la tarea del taller porque sabía que casi ni iba a tener tiempo en el fin de semana. En el momento en que abrí el word, me poseyó el espíritu de Bobby Singer y maldije el haber escrito esa consigna. Había aprendido mi moraleja:  Bajo ningún concepto uses una serie para crear una consigna de taller literario. Ni aunque sea una serie increíble como Doctor Who. Los productores de Doctor Who lo pueden hacer porque son dioses que caminan la tierra y nosotros sus adoradores. Punto. Sin embargo sabía que me iba a hacer bien escribir este texto, donde se enfrentaban mi presente con mi futuro. De alguna manera me ayudo a darle un cierre a mi pasado, asimilando de que es parte de mí pero que es más importante vivir en el presente.
Cuando después de muchas idas y vueltas, borrones y cuentas nuevas, logré terminar el texto (cumpliendo las ordenes del capitán Flan de un tamaño considerable y sin media mención de un drama romántico) le mostré a la abuela y a mi tía Nati. Nati me mostró algunos textos suyos y vi mucho de mi pasado yo en ella. Antes de hacer una crítica apropiada al texto, llego Dani y Valen y me entretuve con ellas por un rato. Al rato de que ellas se sumaran, vino mamá.
Hacía tiempo que no veía a Dani, y el amor que ella y Valen me daban me alegraba el alma. No era un tema de que por ellas era feliz sino que había algo de ellas que me daba esperanzas de que todavía queda el amor puro.
A eso de las 6 nos fuimos todos, y tuvimos que volver a encarar el frío (aunque por suerte no tuvimos que ir caminando porque Dani nos llevo en auto). Esperando el tren en la estación con mamá, hablamos de nuestras vidas. Pregunto por los sombreros nuevos; y yo los describía con lujo de detalle. También hablamos de la fiesta de cumpleaños de mañana, donde posiblemente estaría Mcdreamy pero a mi ya me daba lo mismo. Honestamente me estaba empezando a aburrir las idas y vueltas de las citas que no llevan a ninguna parte. Yo sé lo que quiero.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Día 17: Pies amputados, experimentos sociales y Bariloche de nuevo

Aproveché para dormir lo más que pude. No todos los jueves me tocaba dormir hasta tarde, pero como Nanan me había llevado en auto la noche anterior, dormí hasta tarde. Me desperté pensando en una conversación que tuvimos Nanan y yo en el viaje sobre que me iba a enseñar a manejar. Si señores, mi tío perdió la cabeza. Sabía que sería un buen padre (porque la verdad tuvo un buen ejemplo).
Me tomo mucho tiempo encarar el día, pero cuando lo hice decidí mandar a arreglar a Baby y conseguir el chip del celular. Con el último plan no tuve suerte pero una vez que Baby estuvo arreglada me importó poco y nada que no tuviera celular. De todos modos, decidí que iría mañana, antes de irme a almorzar a lo de la abuela Susi.
En el tiempo libre que tuve desde que llegue a casa, me puse a ver Supernatural, porque como ya no viajo en colectivos (PORQUE RECUPERE A BABY BITCHES), no podía verlos en el camino. Solo me alcanzó el tiempo para ver un capítulo y después agarré a Baby, fui a comprar mi cena y encaré para teatro.
La clase de teatro fue expectacular! Primero empezamos con la clásica caminata, que una vez que Lord Stannis nos bajo la temperatura terminamos con pies amputados y soñando variantes diferentes. Cuando Lord Stannis vió que nos ibamos a comer al chico nuevo (o era a Martín?), nos movió de escenario a uno en que estabamos en una habitación encerrados en un experimento social de una organización donde Bipi (el novio no consagrado de Pipi) era el espía que nos tenía a todos como esclavos y que no le gustaba Once Upon A Time (sin comentarios). Cuando de nuevo resultamos al canibalismo, lord Stannis nos cambio de escena a Bariloche. Lo único que voy a decir de esta escena es que mi Bariloche era más pequeño que el hombre hormiga cuando entra al mundo atomico comparado con eso.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Día 16: Unidad de distancia Cami (o la vez en que me perdí en el centro OTRA VEZ)

Me desperté con el mismo pensamiento con el que me vengo despertando últimamente. Hoy voy a ser feliz porque no tengo razón para no serlo. Funciona. Creo que puedo encontrar la felicidad, aunque sea en pequeños detalles. Si es felicidad autentica o espejismos de felicidad me es indiferente. Lo importante para mí es sentirme bien; plena.
Él día no ayudó mucho que digamos, sobre todo el hecho de que no iba a parar en ningún momento. Me levanté a las 10 y algo, me cambié y fui a lo de Pipi. Juntas ibamos a comprar un regalo para un cumpleaños. No sabía exactamente como llegar pero sabía que el subte me dejaba cerca. El tema.... es que el lugar estaba en el centro.
Para los que no saben la historia del centro y yo, se las pongo fácil. Lucky y yo nos vimos por primera vez en el obelisco. El venía por un lado y yo del otro. Pasamos exactamente 3 minutos en el obelisco y después nos fuimos a comer. Por más de que vivía en Buenos Aires, las veces en que fui al obelisco las pueda contar con una mano.
El tema con el obelisco vino después de que Lucky se fuera. Desde ese día que cada vez que tengo que ir al centro, voy al perfecto lado contrario del que tenía que ir. Pero una vez que empecé a ir todas las semanas a la casa del capitán Flan casi sin perderme, creí que esa maldición finalmente había sido quebrada. Hasta hoy.
Lo que tenía que hacer era tomarme el subte D, combinar con el B, y bajarme en Uruguay. Pero para aprovechar un poco de tiempo, Pipi y yo nos bajamos en Tribunales (de la D) y caminamos para abajo y a la derecha (cuando tendríamos que haber ido para arriba y a la izquierda). Por suerte una vez que nos dimos cuenta (con la visión del obelisco curiosamente), llegamos finalmente al lugar.
Tenía planes de almorzar con papá pero como llegue más tarde al local, terminamos cancelando planes porque el se tenía que ir. Me sentía muy mal de haber llegado tarde. No me gustaba perder el control del tiempo.
La siguiente actividad era entonces ir a la casa de Super Blondie (que a partir de ahora será llamada Ardilla Pinki). Pipi y yo pasamos por nuestras respectivas casas para fijarnos cosas. Aproveché para pegarme una ducha y secar mi sombrero. En ese momento tuve la idea de una percha solo para sombreros, y una vez que comparti mi idea en Facebook, me enteré que ya existía una. Tal vez fue porque estaba apurada, o tal vez no lo pensé con profundida, pero respondí: Ohh, soy feliz.
No volví a pensar en ese post hasta más tarde porque chusmeando por facebook vi una foto de la nueva torta de mi Master Cook. Supe en ese instante que tenía que hacer un desvío para comprar esa torta porque sin exagerar: era deliciosa.
Llegamos a la casa de Ardilla Pinki a eso de las 5, donde nos esperaba con otro excelente postre de vainilla, y Pipi y ella se pusieron al día mientras yo pasaba unos archivos de películas al pendriva (que después fue al pedo porque la tele de Pinki no podía reproducirlos). Sin embargo, nos entretenimos con The Big Bang Theory y los Rompebodas (Owen Wilson is the hot girl).
Cuando se hizo el momento en que tenía que irme, ya era tarde. Otra vez estaba estresada, pero una vez que llegue a la estación me tranquilice con un capítulo de Supernatural (no solo cualquier capítulo sino el SEASON FINALE DE LA 7MA TEMPORADA (just saying)).
Me encontré con Nanan en Hesiodo y desde ahí nos fuimos a buscar a Mamushka a una galería. Nos detuvimos más de lo esperado en esa galería, mientras Mamushka terminaba de cerrar todo. Nanan y yo hablamos de lo que me estaba pasando con Iron Dad y ambos llegamos a la conclusión de que soltarme un poco estaba buena. El tema es que no me soltara tan bruscamente. Él y yo teníamos un buen vínculo, y me gustaba que pudiera hablar estas cosas con él.
El plan de la noche termino siendo en ir a comer a un lugar que quedaba en pringles y corrientes. Comimos quesadillas y fueron deliciosas. No había nada en el día que no me haya gustado (excepto tal vez perderme en el centro)

martes, 8 de septiembre de 2015

Día 15: Pipi

Lo primero que hice en el día fue agarrar el telefono. El telefono real, no el celular. Pase la primera media hora de despertarme hablando con Mr. Ojotas, uno de mis pocos intimos amigos. El tenía un problema del que quería discutir, y yo hice lo mejor para darle mis consejos desde una perspectivas de amor con dios. Estaba feliz; el cambio que había hecho adentro mío con el que me levantaba todas las mañanas con una sonrisa era lo que me hacía feliz.
Después de colgar el telefono, empece a hacer tiempo hasta que llegara tiempo de salir. Quise dormir pero no podía, siempre me daba la luz. Empecé a pensar historias. Todas quedaron en mi mente porque no sentía por ese instante que fuera buena escritora. Tengo buen material eso sí. Pero mi gran defecta es que me cuesta fijarme en los detalles. Yo paso de acción a acción y así tambien soy en la vida. Mi tema es que tengo buenas ideas pero al plasmarlas toda una pila de mala literatura siempre me influye.
Finalmente llegó la hora de salir a encontrarme con Iron Dad. Decidió que era una buena idea que vayamos a tienda de ideas a comprarme algo. Todo lo que compraba en esa tienda me quedaba expectacular y esta vez tampoco fue una excepción. Fui la primera en llegar así que empece a buscar.
Encontré tres vestidos. Cuando estaba probandomelos llegó Iron Dad. Vio como me quedaba el segundo y el último pero fue el primero el que me había convencido. Y los alagos de Iron Dad reafirmaron esa confianza.
Después salí y enfile para lo de la abuela, pero Iron Dad me alcanzó a la cuadra preguntandome si quería ir a merendar por ahí. Me sentí bien. No estaba lista para confiar de nuevo pero me sentí bien y me deje llevar. Terminamos tomando un milkshake de frutilla con un licuado. En el camino, dijo que sería una buena idea que nos vayamos en octubre a colonia a trabajar en nuestro libro. Ahí es cuando empece a volar. Tal vez, aunque no lo decía porque era muy terco, notaba que nos estabamos distanciando y quería arreglar eso. Sabía que no era inteligente pero sentí un pequeño rayo de esperanza.
Después de separarnos, enfile para lo de la abuela con el fin de mandar a arreglar la bici. Pero a mitad de camino, me acorde de que habían vuelto a internar a la hermana de Pipi. Sabía que era mi trabajo estar ahí para Pipi, así que me olvidé de la bici y caí en su casa con toda una temporada de Once Upon A Time a su disposición. No quería que tuviera tiempo para estar triste, pero la parte del tiempo parecía que lo manejaba bastante bien.
A Pipi le cuesta hablar. Comunicarse. Por eso sabía que nuestros silencios valían más que mil palabras. Pipi y yo somos mejores amigas, ella es mi luz en el medio de la oscuridad. Ella es la única cosa en el mundo que me hace tener fé en la humanidad.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Día 14: El maquinista

Me levanté a las 8 de la mañana sin poder volver a dormir. Muchos pensamientos cruzaban mi mente en ese momento, y por una cuestión de rutina agarré el celular. Sabía que quería volver a dormir pero había tenido una pesadilla y tenía miedo de tener otra. Me calme cuando me acordé que los sueños no se repiten. Me volví a dormir, solo interrumpiendome un momento cuando mamá se paso a mi cama. La escena me dio nostalgia y no estaba segura si era parte de un sueño. Solía dormir con mi mamá en esa misma cama. Pero en algún momento crecimos y dormimos en camas separadas.
La segunda vez que me desperté fue a eso de las 12, con el sonido de mi mamá diciendo que el almuerzo iba a estar listo dentro de poco. El almuerzo en cuestión fueron milanesa con ensalada, y por segunda vez tuve nostalgia.
Me metí en la ducha y otra vez pensé en todos los cambios en los que me enfrente por la vuelta de saturno. Podía empezar a sentir como todos mis dolores se iban con el viento. Eso era algo bueno, me dije. Seguro, perdí bastante en el proceso, pero sabía que iba a terminar bien.
Después de salir de la ducha lo correcto hubiera sido secarme el pelo con secador, pero no tenía ganas. Quería ser salvaje y tal vez interiormente un poco perturbar a mamá. Soy malita, es como soy. Mamá se perturbo y me seco el pelo y me lo plancho. Después empezó a tomar fotos, donde al principio no le di bola porque no quería saber nada con las frivolidades. Pero después me adapte, fue divertido, y sabía que era parte de la Indi 2.0.
Cuando llego la hora de marchar para taller literario, me fui caminando. Por suerte a las dos cuadras me cruce con el novio de mi mamá que estaba con el auto y me alcanzo a la estación. Pregunto como estaba mi mamá y ahí es cuando empece a sospechar que algo estaba pasando. Pero no quería malas noticias; había tomado demasiadas malas noticias en la semana.
Ya cuando estaba en el colectivo sabía que iba a llegar tarde. Me ponía nerviosa la idea de llegar tarde pero sabía que había sido mi culpa. Me puse a pensar en el texto que había preparado para taller pero tampoco ayudo. Odiaba el texto, no me gustaba, no me llamaba. Parecía muy falso.
En mi mente pensé en otro texto. Ese nuevo texto me gustaba, pero ya era tarde para cambiarlo. Sin embargo, como no tenía nada que hacer más que esperar, indague en la historia. La historia planteaba el mundo de un maquinista que se suicidaba tirandose en las vías del tren. Estaba celoso porque su amada, el tren, siempre se dejaba manosear por otros maquinistas. Así siempre estaría con ella.



Finalmente llegué al subte. Había wifi pero estuve 5 estaciones intentando conectarme para enviarle un mensaje a capitán Flan de que llegaba tarde. Estaba muy estresada, no me gustaba llegar tarde. Pero la culpa era mía. Sentí el impulso de mentir, de decir que algo me había pasado y que por eso llegaba tarde. No caí en el impulso pero era fuerte. Mentir era parte de mi pasado, parte de él; mi Lucky. Él y yo fuimos la mentira más grande.
Cuando llegué a taller, empezamos con los textos. En cada texto encontraba admiración, plenitud. Me costaba concentrarme pero nunca en taller. Capitán Flan no había corregido los textos; lo cual me hizo sentir culpable de que no le había dado vida a ese maquinista celoso. Tal vez era algo bueno, su historia tendría que ser contada por alguien más en otro momento.
Llego el final de taller y yo pensé (tal vez demasiado fuerte) que no había sido una buena idea lanzar lo que tenía una consigna. Pero pensaba que tal vez se olvidarían y casi llevo a cabo con el plan hasta que un chico de taller lo comento. Quería matarlo pero me contuve. Procedí a explicar mi consigna, pero por suerte no fue tomada con seriedad. Mi miedo que surgió en la semana es que era una buena consigna pero sabía que tendría problemas al hacerla por eso había cambiado de opinión. Nunca se llego a una decisión.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Día 13: Agent Uncle porque si le digo Agente Cipol pierde todo el sentido

Normalmente escribo los posts cuando me voy a dormir pero como aparentemente Pipi esta muy impaciente de enterarse del día de hoy, lo voy a escribir solo por ella (Beneficios de ser mi mejor amiga: Podes manejarme a tu antojo). El día podría haber empezado catastroficamente mal; me había quedado viendo series hasta tarde y me tenía que levantar temprano. Estaba en la cama negandome a salir de la misma, cuando dije que hoy iba a ser un buen día. Así fue como me levante y empece la rutina de arreglarme para salir.
Una vez que estuve afuera, con el sol brillando para asegurar mi sentimiento, marché a la parada pensando en mi cita con Mcdreamy. Hacía paralelismos con la primera cita de Bipi y Pipi, y el karma se estrello en mi cabeza cuando llegue a la discusion de si la cosa era o cita o salida. No estaba en el humor para encontrar diferencias, pero cita sonaba como algo más serio de lo que realmente era así que me pase al bando de las salidas.
Cuando llegue (10 minutos antes), corrí a la librería y me quede observando la mirada del nuevo libro de Millenium. Estaba demasiado ansiosa para poder leerlo por eso subí a esperar a Mcdreamy. En el entretiempo hable con Pipi que estaba pasando por una crisis. Pensé en ir a visitarla pero no quería presionar. Finalmente llegó Mcdreamy y compramos las entradas. Empezamos a hablar de las cosas triviales de la vida, y todo llevó a Iron Dad. Tuve que mirar un punto fijo para no llorar e hice un buen trabajo. Pero Mcdreamy siguió indagando y si bien logré con exito no derramar una gota, sentía cada parte de mi corazón caerse. Así estaba cuando me abrazo. Hacía mucho que nadie me abrazaba con tanto cariño como el lo hizo. Me gustaría que Iron Dad me abrazara así.
Finalmente vino la película, y puse mi mente en otra cosa (el físico, acento, y sexyness de Yllia). No hubo oportunidad de que nos tomaramos de las manos pero honestamente estaba tan enfocada en la película que ni me di cuenta. Finalmente salimos a la calle y fuimos para el mismo lado. Yo estaba tan enfocada en que esta sería mi última oportunidad en el día de besarlo que no me di cuenta que ya habíamos llegado al subte. Podría haberlo besado, pero por alguna curiosa razón no se sintió correcto.
En el subte analice el porque de este pensamiento y llegue a la conclusión que quería tomarme las cosas despacio. Quería tener su amistad e ir saboreando la idea de un romance. Para así si alguna vez llegaba, se sentiría mucho más satisfactorio y real. Una vez que todo el heavy thinking paso, me fui para mashwitz, viendo supernatural en el camino. Una vez que estuve en la ruta paré para no pasarme la parada (en la ruta todo es lo mismo de lo mismo).
No me molestó que tuviera que caminar unas largas cuadras, me dio tiempo para seguir pensando en si había tomado la decisión correcta. Nunca lo sabría, pero lo que sí sabía es que todo pasa por una razón y que si algo tiene que pasar va a terminar pasando.
Cuando llegue a casa, mamá no estaba todavía así que me tire en la cama y termine de ver mis capítulos de Supernatural. Cuando mamá llego, hablamos brevemente y yo fui medio fría. El ambiente quedó tenso, pero no quería en cargas emocionales. Solo quería olvidarme de todo el dolor, de la frialdad de los seres, de la hipocresía. De la falta de amor.
Pero no me gusta terminar un post con dramatismo y tristeza. Ya me había cansado de elegir la tristeza, ahora elegía el cariño, lo que tenía, lo que soy. Pase gran parte de una hora riendome con las reacciones de astroboy sobre la cita con Mcdreamy (que quedo como ganador de fan numero uno de nuestra pareja), al lado de la conversación con Pipi que me jodía con detalles de la cita también. Tenía amigos! No lo podía creer. Soy una chica afortunada, y con eso me quedo.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Día 12: Big Prince

En la cena de la noche anterior la abuela arregló con el tío lucas para que Milo fuera hoy a la casa de la bisa al mediodía. Claramente quería ver a Milito, así que me sume aunque sea relativamente temprano. De eso me arrepentí en el primer momento en que salió el sol. Mi sueño siempre viene con inconvenientes. En lo de la abuela es que las persianas son más transparentes que el cuerpo de una modelo. Había tiempos en los que dormía profundo o que mis sueños no eran tan importantes como para que me importara que los interrumpieran. PERO ESTA VEZ ME DESPERTARON DE UN BESO SUPER REALISTA CON MCDREAMY. Así que estaba descontenta.
Pero esta vez dios esta de mi lado, y cuando finalmente salí de la cama y agarré el celular: me llego el texto de Astroboy de taller literario (P.D.: De nuevo feliz cumpleaños astroboy!). Me dejé compenetrar por el mundo que me ofrecía y termine con la conclusión que quería más. No se si más del cuento, sino más de un libro que lo leo y vivo en sus paginas. Vivo su mundo. Eso me había pasado solo con Harry Potter.
Una vez que leí el cuento, abrí la ducha y dejé que el agua fría me limpiara el cuerpo. Mi mente vagaba en historias que debía capturar. No tenía toda la imagen; el final. Pero tenía el principio, y eso era bueno. Lo demás lo iba a ir descifrando.
Caminé unas cuadras hasta llegar al colectivo, donde como siempre me lo pasé viendo Supernatural. Sabía que debía hacer algo más productivo, y fuera del blog y de taller, hace semanas que no escribía para mí. Todas las historias se quedaban en mi cabeza. 
Cuando llegué a lo de la bisa me dejé empapar por la vivez de Milo, y el amor que compartíamos. Me sentía orgullosa porque había pasado de ser una extraña a la tía Cami. Para que Milo dejara de ver la tele (y que la abuela aprovechara para ver las noticias), se me ocurrió contarle un cuento. Dedice tirarme a lo épico.

Había una vez, en un pueblo muy lejano, un principe llamado Milo que vivía con su mamá y su papá en un castillo muy pero muy grande. Estaba lleno de habitaciones de chocolates, ventanas de jugo congelado y pasadizos secretos. 
La paz reinaba en el reino hasta que un día un gran dragón fue visto en el mercado. Los habitantes de ese pueblo lograron ahuyentar a la bestia con antorchas y otros accesorios, entonces el dragón se instalo en una cueva cercana para lamer sus heridas. Los ciudadanos tenían tonto miedo de que el dragón volviera y arruinara sus granjas que no salían de sus casas.
El principe vio esta situacion, y decidió armarse de valor y enfrentarse con el dragón. Si bien Milo no era muy fuerte contaba con una increíble astucia y una alta imaginación. Así que lo que haría sería ir a la cueva y contarle una historia al dragón hasta que se quedara dormido. Ahí se acercaría y le cortaría la cabeza. 
Una vez que llego a la cueva, el principe contó su historia: Cuenta la leyenda de que los dragones no eran gente mala, sino que eran bestias que habían sido encarceladas y alejadas de su amor eterno y lo que debe... así empezó Milo cuando vio el Dragón estaba llorando. Milo se exhalto por este acto. No contaba con que los dragones tuvieran sentimientos. 
-Es verdad - dijo el dragón - Mi princesa esta encerrada en una torre custodiada por una antigua bruja. Ella solo puede lastimar a los dragones, a los humanos no les puede hacer nada. Por eso sé que esta a salvo.  Pero no me deja verla, para hacerlo tengo que ir de ciudad en ciudad saqueando cosas con la esperanza de que me deje verla. Yo también era humano, pero un día de tormenta acabamos en su castillo y bebí el vino que la vieja me ofreció. Al día siguiente desperté en un calabozo en este tamaño. 
Milo no podía creer lo que estaba escuchando. ¿El se había inventado una historia que ya existía? Pero Milo no era un principe cualquiera, estaba lleno de bondad, inteligencia y carisma, y utilizaría esos tres para recuperar a la novia del dragón y romper el hechizo. 
Así que Milo agarró a su fiel caballo Mate y fue al castillo de la bruja. La princesa estaba en la torre más alta, le había dicho el dragón. Milo podría simplemente ir y agarrar a la chica. Pero sabía que mientras existiera esa bruja, muchos más enamorados serían separados. 
Así que Milo busco y busco hasta que encontro a la bruja centrada en su trono.
-Quien osa a entrar a mi castilo?!- preguntó molesta
-Mi nombre es Milo del reino Cococorumrum, y hoy he venido a derrotarte bruja malvada. 
La bruja se río y salió de su trono. Milo empezó a temer por su vida cuando vio que esa bruja decrepita se convertía en el dragón más feroz que había visto. Por un momento pensó en correr pero no podía fallarle a su amigo, así que formo una estrategia. Dio una vuelta por acá, una vuelta por alla, se subió a una columna y saltó hacia el cuello del dragón. La bruja se sintío amenazada, y empezo a dar vueltas para librarse, pero el principe no perdió el tiempo y con su espada, le sacó el corazón. La bruja estaba muerta, y finalmente Milo pudo llegar a la princesa del dragón y liberarla. 
Con la muerte de la bruja, el dragón volvió a su forma humana original y se reunió con su amada. Y colorín colorado, este cuento se ha terminado. 

Milo (el real) se quedó escuchando atentamente todo el cuento y haciendo preguntas cada dos por tres así que sabía que había alcanzado el exito. ¡Al nene le había gustado! Después nos fuimos para abajo y jugamos a las escondidas (juego que aparentemente no conocía y lo amo) hasta que lo pasaron a buscar. Una vez que Milo se fue la casa volvió a ser tenebrosa y yo decidí irme antes a la Mafia porque quería ir caminando (quien me manda a hacer las cosas).
Cuestión que llegue a la mafia y no había nadie, y espere por una hora media y seguía sin haber nadie. Putie el no tener whatsapp y me volví a lo de la abuela.
Una vez ahí, boludie (parece que hago eso mucho los últimos días) y arregle últimos detalles para ver la mejor película del mundo (Agent U.N.C.L.E que en español es Agente C.I.P.O.L lo cual hace que pierda el sentido pero Nevermind). Como última actividad del día (entre comer pizza) me ví Big Fish. No puedo explicar con palabras cuanto me llego esa película al alma. Ví la vida de un hombre ordanario que vivió una vida muy poco ordinaria. Creo que eso es lo que nos pasa cuando leemos un buen libro. Supe que quería ser la escritora detrás de ese gran libro.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Día 11 (parte 2): Torturar a Iron Dad con ayuda de Supernatural (y La Mafia)

Iron dad y Miss Pepper iban a venir a cenar a lo de la abuela. Una hora de haber llegado de la caminata la abuela me mando a buscar pan en Hosebrot (lo cual hice en dos salidas porque yo para las compras soy más indecisa que bueno… mamá), mientras la abuela ponía los platos. Algunas contestaciones de la abuela me molestaban pero aprendí a aceptarla como es.
Miss Pepper fue la primera en llegar y nos pusimos a hablar del señor de los abismos (la estatua submarina ubicada en puerto madrin), viendo antiguas fotos. Supe en ese instante cuanto extrañaba el buceo. No el mar (había tenido mi cuota de mar este año) pero si el buceo. Me acordé que la última vez que fui a bucear, papá me dijo que la próxima buceaba con tanque. La noción de que la próxima se encontraba a unos meses de distancia me puso feliz.
La cena fue mayormente ambientada en la comida Alemana en honor a Pepper. Todo fue muy rico, y la mesa estuvo rica también en conversaciones triviales de temas que ya no recuerdo. Iron Dad había llegado tarde pero fue excusado porque vino helado (de Jauja). Lamentablemente fui privada del uso del celular, e intente empezar un argumento al respecto pero cuando mencionaron que era una buena idea que estudiara abogacía cambié rápidamente el tema.

Cuando terminamos de cenar, Iron Dad le dijo algo ofensivo a Pepper (algo que tenía que ver con el tema de la altura si no mal recuerdo) y juntas lo perseguimos para hacerle cosquillas mientras la abuela corría diciendo que no hiciéramos ruido. El muy astuto de Iron Dad se encerró en el baño y yo utilice métodos de tortura (obtenidos a lo largo de temporadas en supernatural) como cantar canciones cristianas otorgadas por La mafia. ¡Si la abuela no nos hubiera interrumpido lo hubiéramos logrado! 

Día 11 (Parte 1): La vuelta de Saturno

Pasé casi todo el día como un autómata de los sims. Solo que sin el juego porque por alguna razón no había podido bajarlo bien. Las horas pasaron y yo me decidí a hacer algo. Fue más que nada por una cuestión de que mierda escribiría en el blog (y que el aburrimiento me estaba pesando).
Decidí que era una buena idea ir a la plaza. Tomar un poco de aire fresco y tal vez escribir. Siempre iba al mismo banco. Pero el banco no era mío, sino también le correspondía a Lucky. Mi Lucky. Su Lucky. Y para mi sorpresa, el banco estaba ocupado, por nada más y nada menos que Lucky y su nueva chica.
Me paralicé. Tomé un desvío y me fui a buscar otro banco en la plaza. Estaba sola, y eso activo la cadena de pensamientos que tenía corrientemente. Todo volvía a las mismas preguntas: ¿Por qué en MI banco? ¿Por qué en MI plaza? ¿Por qué con ella?
Empecé a caminar sin rumbo por las calles. Mis pensamientos me consumían pero no me salía llorar. Ya estaba cansada de llorar… Llorar por un espejismo de felicidad. Llorar por mi papá. Me hacía sentir débil y eso no era lo que quería! Así que me resolví a ordenar mis pensamientos mientras comía la cookie pie y un scon de MasterCook. Solo quería que pasaran los minutos así que cuando volvía ellos se hubieran ido. Lo haría porque sabía que era lo mejor.
Yo sé que las cosas con Lucky se terminaron. Que nunca vamos a volver a amarnos. Por más de que mis sueños se plaguen con su fantasma, él y yo habíamos terminado y yo estaba feliz con ese resultado. Me sentí orgullosa de mi misma, la persona que se alejó de una relación que amaba para intentar recuperar su todo.
Lentamente volví a lo de la abuela. Lucky y su chica ya se habían ido. Pensaba que iba a llorar cuando llegara a casa, pero eso no paso. Tal vez fue porque estaba la abuela o tal vez  por algo más. Mi mente volvió a la vuelta de Saturno y entendí que mi move on from Lucas e Iron Dad tenía que ver con eso. Ese bendito planeta finalmente me estaba dando el cierre que necesitaba. Pero el poder de cerrar esa puerta sin mirar atrás lo tenía yo. La pregunta era (por más cliché que suene): ¿Me atrevía a cerrarla y seguir por el camino?



jueves, 3 de septiembre de 2015

Día 10: Se me hace agüita la boca

Fue otra noche en la que no pude dormir bien. No por el sol (alabado sea el día en que Nanan y Mamushka compraron las persianas black out), sino porque tenía mucha pero mucha sed. La heladera estaba a pasos de mi cama pero siempre me daba fiaca dejarla afuera total lo más seguro era que no me volviera a despertar. Eso fueron 5 veces.
Cuando llegó la hora de levantarme, lógicamente no me quería levantar ni medio. En mi mente decía: 5 minutitos más porque seguía demasiado débil para decirlo en voz alta. De algún modo logré acumular fuerzas para levantarme y empezar la rutina de hacer la cama, mientras Nanan preparaba el desayuno y Mamushka el almuerzo. Casi parecíamos una familia funcional y analice que esto eran los momentos donde se veía la familia: cuando los tres trabajamos en conjunto ayudando al otro.
Casi llegando a las 9 tomé  a Baby (mi bici) y me fui a lo de la abuela ya que Iron Dad dijo que no iba a estar en Bonpland al mediodía. Mi tema principal era que me diera la plata para teatro pero si no se daba el encuentro, estaba segura que Lord Stannis iba a darme una semana más.
Apenas llegue a lo de la abuela colgué la carta de los tíos en el velador e hice planes para en el futuro encuadrar todas las cartas. Una vez que hice eso, dormí, dormí y dormí. Tuve muchos sueños (fueron varias horas de dormir) pero con el que me quedo fue con el beso de Mcdreamy (si, lo llame así en el sueño y no por su nombre real). Finalmente llega la abuela y me despierto y almuerzo algo rico mientras le leo a la abuela la carta de los tíos.
No tengo más sueno así que procedo al boludeo de cada día y a mirar capítulos de supernatural (lo separo porque supernatural it’s a big deal). Esas actividades quedan interrumpidas por un mensaje de Nanan, que muy amablemente me comenta que no estaba bueno que divulgue la carta. El tema fue ese, pero a diferencia de con Iron Dad no termino en pelea. Por el contrario, le fui contando sobre la relación con Iron Dad y pude obtener contención por parte de mi tío. Otra vez me sentía amada. Era algo lindo.
Me gustaría haber terminado con la frase anterior, pero lamentablemente el día siguió adelante. Antes de salir para teatro, me duche y empaque todos los vestuarios copados que podríamos llegar a usar. Planeaba usar a Baby, pero cuando salgo (temprano como siempre) me horrorizo al fijarme de que la rueda de atrás estaba pinchada y era imposible manejar.
No me queda otra que tomar el colectivo, así que esperó y esperó hasta que viene uno que pude ir sentada. Como había salido obsesivamente temprano no me perjudico mucho el horario. A mitad de camino me di cuenta que no tenía por qué pasar por casa y directamente me baje en Bonpland para agarrar la plata y cenar.
Esperé una considerable cantidad de minutos en la entrada de teatro, hasta que Bipi y Pipi aparecieron y los bastardos enamorados se escurrieron por detrás y me dieron el susto de mi vida. Afortunadamente (para ellos) venían con caramelos, y el intento de asesinato fue perdonado. Una vez que entramos, Lord Stannis nos hizo hablar con corchos en la boca en distintas actividades (la razón para hacer esto me es desconocida). Hubo un corte donde el Igor de Lord Stannis nos quizo envenenar con manaos. Y después Lord Stannis hizo que la capitana Ardilla hiciera el playback de un tango muy bizarro, y Marto  el de Se me hace agüita la boca. Fue una de las pocas veces en la que vi a Igor llorar de la emoción. Terminamos la clase con unas presentaciones sobrenaturales, y cada uno partió para su casa.

El papá de Pipi nos pasó a buscar por mi casa, donde pasamos un segundo para seleccionar la ropa de la salida con Mcdreamy. En el camino, a un tono de conversación más bajo que el de… bueno Pipi, Pipi me hizo su feedback de la clase de teatro que por una cuestión de respeto a la privacidad (y falta de memoria) no voy a divulgar. 

Día 9: ¿Por qué siempre me toca el engrudo? (Aplicable a relaciones amorosas y postres)

Otra vez volví a soñar con Supernatural. Mis sueños se están volviendo humanos, y me da tristeza porque antes eran tan irreales que parecía mi propia puerta al país de las maravillas. Empecé con la rutina cuando sabía que no podía seguir durmiendo. El sims no había funcionado, así que me enfrasque a ver videos de series de sims, pero no pude encontrar la serie que veía antes. Era una muy buena.
Pipi iba a venir a eso de las 2, pero mamá dijo que estaba cerca entonces le dije a Pipi si podía verla más tarde. Finalmente encontré la serie de sims que veía (Broken Dreams) pero no tuvo el mismo efecto que cuando era chica. Me gustaría sentir nostalgia pero ser adulta es mirar el pasado con otro enfoque. Podía sentir el arquetipo de la sociedad. Consumiéndome.
Los segundos se convirtieron en minutos, y los minutos se convirtieron en horas. Yo pasaba el tiempo preparada, al lado del timbre. Pero después me cansé y volví a la computadora a ver Supernatural. El capítulo termino y mamá seguía sin aparecer. La llamé y ella dijo que estaba retrasada pero que pasaba un segundo a dejarme plata. Yo no pude evitar sentirme molesta ya que había cancelado mi velada con Pipi por ella. Pero bueno, tampoco fue su culpa. Me entretuve hablando con el Dr. Ojotas, un conocido con quien había perdido contacto y como ahora iba a la mafia cerca de su casa, volvimos a hablar. El era un proyecto romántico que terminó mal antes de empezar. El pobre pibe me agarró en el peor timing: yo quería vivir un romance como el de los viejos tiempos, seducir al otro, conocer todo lo bueno y atisbar lo malo y ahí recién besarnos. 
La conversacion se corto cuando Capitán Flan envió la consigna de taller literario: ¿Cómo hace un maquinista para irse a dormir? Odie la consigna. No porque era una mala consigna sino porque no estaba predispuesta para la misma. Quería escribir algo que transmitiera el sentimiento oculto que tenía supernatural, o al menos que tenía Bobby. Finalmente escribí sobre el sombrerero loco viviendo una vida como un maquinista. Me esforcé para que tuviera detalles pero el resultado final no me termino de convencer.
Finalmente llegó mamá y caminamos unas cuadras. Se me había pasado el resentimiento, así que la velada no termino en pelea. Estaba cansada de pelear. Ella quiso saber que era de mi vida con mis propias palabras (y que sabía lo que sabía por lo que escribía en el blog). Más o menos hablamos sobre Iron Dad, pero no tenía muchas ganas de hablar al respecto. No porque me sintiera triste, por el contrario, había puesto una barrera para esa clase de dolor y finalmente estaba superándolo.
Interiormente analice la fuerza que estaba consiguiendo, al dejar ir a Lucky y a Iron Dad en menos de una semana. Después a la noche vería signos donde se mencionaría la vuelta de Saturno y como esto traía nuevas reflexiones y un acto de justicia. Tal vez este era mi acto.

Mucho (y digo mucho) tiempo después de que mamá se fuera a la peluquera, Pipi pasó por lo de la abuela y me puse a cocinar cupcakes para descargar frustraciones. Mis dos soluciones favoritas para descargarme eran o escribir o cocinar y como al escribir no había logrado descargar frustraciones me puse a hacer cupcakes. La actividad me relajo, sobre todo porque la hice con Pipi.
Después de terminar de ordenar y lavar, me fui con la bici para lo de Nanan y Mamushka. Rogaba en el camino de que hayan comprado algo light (porque los cupcakes no eran exactamente light) pero cuando llegue había milanesa a la napolitana con papas. No es que me queje. Por el contrario, estaban riquísimas.
Antes de empezar de ver la serie, ellos me dieron la carta que me habían prometido la semana, y de nuevo me volví a sentir feliz. Empezó la serie y la mayor parte no entendí como seguían el procedimiento criminal, y pensé en hacerme una maratón en casa el fin de semana para poder entender mejor. También decidimos que la próxima serie que veríamos sería Carnivale.

Terminamos justo a las 11, y yo rápidamente cambie para ver Signos, la serie que empezaba este miércoles, que mamá y yo queríamos ver. Al principio me aburrió pero a la larga me termino enganchando. Nanan me acompaño por medio capítulo y después se fue a dormir. Aproveché el momento de soledad para leer la carta que me había escrito y otra vez sonreí. Quiero encuadrarla.  

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Día 8: Después de la tormenta

No había dormido lo que quisiera haber dormido. Al vivir en una casa muy chiquita, si uno se levanta ya el otro no puede dormir tranquilo. El otro casi siempre suelo ser yo, porque como todos saben: ME ENCANTA DORMIR.  Pero hoy Iron Dad se levantó y se fue a eso de las 10 y yo no pude volver a conciliar el sueño. 
Pasé las horas limpiando, porque no tenía nada más interesante que hacer en una casa sin gas ni internet, y llegó el momento en que me agarró hambre. Había quedado en almorzar con Iron Dad, así que respeté eso al seguir limpiando. Cuando se hizo la hora de salir: corrí como desesperada a Bonpland para comer mucha, mucha, carne. Cuando comimos, Iron dad y yo juramos que a la noche no comeríamos nada más que ensalada pero ambos intuíamos que era imposible cumplir esa promesa. No trajimos a colación la discusión de ayer a la noche y yo me sentía feliz de que así sea. Ya está, entendía las reglas del juego, pero de la noche a la mañana aprendí a valorar aquellos con los que si podía contar. Eso era parte del plan de Self-Improvement on my way to happiness.
Después de almorzar y lavar los cubiertos, me metí en una habitación con una estufa y me enfrasqué con Facebook. Todavía no había visto mi capítulo de Supernatural pero no estaba con muchas ganas. Finalmente Iron Dad vino para lo que yo llamaría romper los quinotos, y empezó a balbucear sobre conseguir trabajo para tener independencia y que básicamente yo era su dependiente. El discurso mostraba la verdad, pero a raíz de eso, Iron Dad saltó con que no debería enfrascarme con empezar Caritas (una diaconía de la mafia) porque me desviaba del camino y tenía que dejar de boludear (situaciones como estas, me hacen querer llamar a Iron Dad: Boludo n°2 (porque sabemos que el primer premio se lo lleva Lucky) pero no lo hago por una cuestión de respeto).
A partir de eso, me enojé bastante con Iron Dad y le pregunté a SuperBlondie si sabía de un trabajo. El tenso ambiente quedó levemente disuadido con la llegada de Pepper y ella me preguntó cómo me había ido en el retiro. En Pepper veía una bondad y cariño que me costaba pensar cómo era la novia de Iron Dad. Pero bueno, al fin y al cabo, Pepper Pots es la novia de Iron Man y nadie cuestiona esa pareja de tortolos perfectos el uno para el otro (Si, los shipeo)
Pepper se fue y yo volví a boludear con la computadora. En algún momento entre video de youtube y capítulos de Supernatural se me ocurrió que quería el Sims 4 en mi computadora. Así que le pregunté a pipi si le podía preguntar a su hermano, pero como eso requería tiempo y yo vivía en la urgencia me busque un tutorial de internet y empecé a bajar.
Después llegó Juan, el amigo de Iron Dad, para grabar y él me dio plata para que comprara algo y lo calentara en el microondas en casa. La imagen de comida recalentada me dio una sensación de desasosiego que no quería enfrentar, así que preferí levantar el teléfono e informarle a la abuela que volvía a su casa para dormir.
La abuela me preparó unas empanadas con un engrudo de zapallo y ambas festejamos que le había acertado la comida. Esa fue la última vez que vi a la abuela, porque como puede presuponer: el resto del día lo pasé encerrada en mi cuarto.


martes, 1 de septiembre de 2015

Día 7: El sentimiento venía como archivo adjunto

Por alguna cruel razón, el sol me levantó a las 8 de la mañana. En ese momento pensé en dos cosas: que superblondie (mi mejor amiga) me levantaba siempre a esa hora los viernes cuando no tenía llave de mi casa y quería volver a la suya, y que tenía mucha sed. Me serví un vaso de agua con cubitos de hielo y volví a la cama.
Por algún milagro, logré volver a dormir y esta vez soñé con una reunión de mi comunidad en La Mafia, donde alguien decía que era gay y yo de alguna manera, usaba eso para acercarme a Mcdreamy. En el sueño solo quería que me abrazara. No me importaba mucho si me besaba (pero un poco si porque let’s face it. It’s Mcdreamy. He’s even hotter in dreams), pero quería que me abrazara. Había pasado mucho tiempo desde que alguien me había abrazado con mucho amor y no había sido incómodo. Creo que Lucky me abrazaba, pero su habilidad fue siempre la manera en que tomaba mi mano.
Cuando me desperté inmediatamente me fui a la computadora de la abuela a boludear y después de mi cuota de fiaca, ordené el cuarto, comí algo y me fui para casa a buscar más que nada, cargadores de mis aparatos electrónicos. En algún momento, Iron Dad me había enviado un mensaje por Messenger y yo recién lo vi cuando estaba en la calle. Sabía que tenía que conseguir un chip así que me tomé el colectivo sabiendo que me iba a bajar antes.  No pensé mucho en el camino. No tenía ganas de leer y ya me había quedado sin capítulos de Supernatural en el celular, así que me ensimisme en la música y en mis pensamientos. Una vez que llegué al lugar, hubo problemas con la compra del chip y me tuve que ir. Había perdido tiempo, pero no estaba molesta. Solo quería llegar a casa y alejarme del calor.
En vez de tomar otro colectivo, decidí caminar bajo el sol con un sombrero de lana. La música empezó a activar pensamientos. Finalmente llegó el turno de Tom Odell con Another love e inevitablemente pensé en Lucky. En él y yo. Separados porque nunca había un nosotros en lo que teníamos. Me toqué la mano pero no sentí nada. Pensé en Mcdreamy y sonreí. Entendí que tal vez mi corazón finalmente estaba siguiendo adelante. ¿Pero quién le había dado el permiso? Necesitaba mi dolor, necesitaba acordarme, porque las memorias son mi camino, son como llegue a ser lo que soy. Pero las memorias no existían solas, el sentimiento siempre venía como archivo adjunto. Y ahora ya no sentía nada. Miraba mis memorias y no sentía nada y me preguntaba cómo era que alguna vez había sentido algo tan fuerte.
La canción terminó y yo seguí caminando. El calor no me dejaba pensar, ahora lo único que quería era llegar al frío de mi casa y cambiarme. No sé cuánto tiempo paso pero finalmente llegue a casa y empecé a escribir la primera parte de esta entrada, mientras pasaba capítulos de Supernatural a mi celular.
No me quedé mucho tiempo, pero cambie de remera a una manga corta y por si acaso me lleve un sweater. Salí con puntualidad, como siempre. Con el celular cargado de supernatural, lo que hice fue lo que hago siempre: vivir en mi mundo. Siempre desde chica disfrute crearme mi mundo de fantasías, y tal vez por eso recurría a libros. Mis relaciones se construían en un mundo de fantasía.
Cuando llegué a lo de Superblondie nos enfocamos en ponernos al día en relaciones amorosas, actividades diarias, amigas en común, y otros temas. Finalmente caímos en la lectura de unos pasajes del blog, y llegamos al tema de la relación de mi Iron Dad y yo. No pude evitar quebrarme cuando llegamos a eso, y Superblondie, en su infinita sabiduría, dijo que le planteara está pregunta a mi Iron Dad: ¿Él era feliz con la relación que teníamos?
Llegó la hora de ir a taller, pero mi mente giraba en esa pregunta. Sabía desde ese entonces, que no me quería enfrentar al final de la pregunta. Me gustaba vivir en negación, y fue por eso que me sumergí en otro capítulo de Supernatural, porque seamos honestos: ¿A quién le gusta enfrentar sus dolores? ¿Sus temores? ¿Por qué se piensan que nadie quiere a los terapeutas?
Llegué al taller y me enfoqué en otra cosa. Presté atención a los textos de los otros y me deje sumergir por su mundo. No puedo evitar admitir que tenía un amor especial por los textos de Astroboy y Carli. Flan dijo algo sobre los jóvenes conectados quirúrgicamente a los celulares y no pude evitar pensar en que Iron Dad decía lo mismo. Pero todavía no estaba lista para pensar en la estúpida pregunta así que terminé concentrándome en otra cosa.
Finalmente se hizo la hora de volver a casa y por un momento medité en ir a lo de la abuela, ya que seguro Diego trabajaba. Pero sabía que tampoco quería estar en lo de la abuela, así que opte por ir a casa. Cuando salí del subte, me puse a pensar en Mcdreamy y Lucky y llegué a la conclusión de que realmente no estaba enamorada de la imagen real de Mcdreamy, sino con la idea de lo que perseguir una relación con él me generaba. Y no era algo malo, ya que por lo menos había desplazado la idea de una relación con Lucky del tablero.

No pensaba en que hubiera alguien en casa cuando llegara, pero estaba Iron dad. Había traído el microondas, para así yo podía comer algo. De repente se vio inminente la necesidad de hablar con él. Seguía con miedos claramente, pero sabía que tenía que enfrentarlo. Era hora de dejar de perseguir ideas.  

Día 6: Gatitos y golosinas en una bombacha

Había dormido más de lo que tendría que haber hecho. Mi iron dad y su pepper llegaron a la madrugada pero su entrada solo interrumpió unos instantes mi sueños. Mis pesadillas volvieron a ser divertidas, pero más que eso: me desafiaban. Me enfrentaban siempre un malo que tenía que vencer, era como si se hubiera combinado con la creatividad con la que creo que escribo. Después de todo, las dos cosas dependen de mi cerebro.
Cuando me termine de despertar (a eso de la 1.30), fue porque tenía mucha mucha hambre. Si bien era la hora de almorzar, tenía ganas de desayunar. Me compré comida chatarra, porque lo que se dice desayuno, solo se come en la casa de Nanan y mamushka. Pepper y Iron Dad se despertaron cuando volví e intercambiamos un par de palabras. Todos nos fuimos de la casa en cuestión de 20 minutos ya que no había ni gas ni internet. Medité seriamente como una casa que debería ser mi hogar solo servía para irme a dormir. Un hotel nada más.
En el camino a lo de la abuela, me puse a ver Supernatural. No era una buena decisión ya que no tenía mucha batería en el celular, pero no podía evitarlo. No me senté en ningún momento del viaje, pero igual seguía compenetrada en la serie. Casi me pierdo la parada.
Cuando llegué a la casa de la abuela, estaba Milo, mi soprimo, durmiendo en el sofá. No tardo mucho en despertarse, y yo me empapé de ese amor e inocencia que lo caracteriza. Su luz opacaba la sombra de la Institutriz, el alter-ego de mi abuela. Pasamos la tarde jugando hasta que tipo 5.30 vino Pepper para empezar a cocinar. Me dio los regalos que me había comprado en el viaje: un chocolate (segundo mejor regalo) un jean, una remera y dos bombacha, una normal y otra con gatitos y golosinas!!! (a esto deberían referirse cuando hablamos de bombachas comestibles). Me dio tanta ternura esa bombacha, que no pude evitar ponerla como el título de esta entrada.
La abuela se lo quizo llevar a Milo a la plaza, pero yo gané la disputa, ya que él no quería alejarse de mí. Estar con él, me hizo sentir una tía responsable y casi una adulta. Ser tía es el mejor rol del mundo. Lo llevé al tobogán (y me llegue a tirar con él), logré convencerlo de que se subiera a la hamaca, para que después no lo pudiera bajar (literalmente. Se le había atascado el pie y no podía sacarlo).
Cuando llegamos, me mandaron de acá para allá a comprar cosas y ni Milo me pudo salvar de esa tortura. Pero lo que me llevó a caminar por esas cuadras con una sonrisa de BOLUDA. Fue que (y aquí necesitaría el redoble de tambores de Astroboy) CONSEGUI CITA CON MCDREAMY!!!!! Estuve analizando que yo no era como soy ahora. Yo era de esas pibas que la gente decía, Wau que mina más plantada, y como verán en este blog, estoy intentando volver a esa mujer. Voy a volver a luchar por lo que quiero y no voy a dejar que nadie me derribe. Con ese espíritu dije: Screw Formalities, I'm gonna ask him out. Y así es como conseguí mi cita.
Después de todo eso, vino la cena con la familia, y una vez más me dio ganas de que Nanan y Mamushka sean mis padres. No porque no quiera a los míos (de hecho los amo con toda mi alma, gracias por no dejarme en un orfanato!), pero porque con ellos realmente puedo sentir como si fuera tratada como una hija en todo sentido de la palabra (pero sin las responsabilidades que incluyen ser una hija) y me quedé pensando que Dios tal vez me dio padres biologicos que no saben muy bien lo que hacen, pero el rol de padre y madre los tengo. Viene de otras maneras claro.
P.D.: Me dejé el cargador de mi compu (donde tengo escrito Día 5) en casa así que por eso no está en el blog.

Día 5: La mafia

Estaba de mal humor. No había podido dormir bien. Todo se remontó a que ayer no dormí en mi cama sino en un sofá. Mi cama había sido usurpada por un amigo de la abuela, y a mí me llevaron el colchón al cuarto de la abuela. Ahora que lo miro todo escrito, veo claramente que todo se remonta a Harry Potter.
La abuela roncaba y yo necesitaba silencio absoluto, así que terminé cambiándome al sofá. Mi cuello todavía no me perdonó. No solo no había podido dormir bien en toda la noche (despertándome cada dos por tres porque mis pesadillas volvieron a ser divertidas), sino que antes de que amanezca viene la abuela para que me cambie de nuevo a su cuarto ya que estaba por ser de día. 
Cuando finalmente me levanté (asumiendo que realmente me haya ido a dormir), me tome mi tiempo para empezar la rutina: baño, desayuno, almuerzo, cambiarme, etc. Entre actividades mi mente voló al universo de lo que estaba escribiendo. Me enfocaba en el desarrollo de los romances, intentando ponerme en sus zapatos. Ahí fue cuando entendí el dramatismo de la crueldad ficticia y su morbosa necesidad en la trama de un buen libro.  
 Después de hacer mis actividades mundanas, me tome el 93 para ir a casa, con la excusa de que tenía que ir a buscar mis auriculares ahora que tenía celular. El viaje lo pasé leyendo como siempre y por suerte me pude sentar rápido. La historia me hacía acordar a Downton Abbey, pero la guerra todavía no había estallado. Todo seguía en una paz relativa.
En casa pase una selección de música a mi celular, y me puse a escribir la entrada del blog, retorciéndome el cuello cada dos minutos. Cuando eso me agoto, “aproveché” mi tiempo libre para ver lo que me quedaba del capítulo de Supernatural, y cargue tres en el celular para ver en el camino a LA MAFIA (el nombre no-oficial de mi parroquia).
Llegó a LA MAFIA y saludo a Tall-Teddy vagamente, ya que todavía me faltaba terminar lo que quedaba del season finale de Supernatural. Una vez que eso terminó, saludo propiamente a todos los demás, y entramos a la mafia (Dios, eso suena muy creepy). Era la primera reunión de la comunidad, y todos estábamos emocionados de que nos volvimos a ver. Y yo más que nada estaba emocionada de ver a Mcdreamy, que era parte de LA MAFIA.  
Hicimos nuestra primera actividad como comunidad (sacarle objetos personales a completos extraños), y nos hicieron compartir unas preguntas con compañeritos de mi comunidad, donde yo compartí mis respuestas en un principio con Tall-Teddy, y después nos incorporamos a un grupo de cuatro. Una vez que completamos las actividades, leímos un pasaje de la biblia y nos tomamos todos de las manos para decir una oración. Al lado mío estaba Carli   “Anger-Issues-Hippie” Rizzo, mi amiga, y mi animadora Den.  Cuando dije mi oración, sin pensarlo mucho rece por mi abuela y Carli apretó mi mano. Me sentía amada; me sentí feliz, llena de luz. Las cosas podrían estar complicadas con mi familia pero ahora tenía una familia más grande.
Decidí volver a casa para ponerme linda para el SLAM. Tenía dos capítulos más de Supernatural para ver en el celular, pero estaba demasiado abstracta en mis pensamientos. Me sumergí en mi mundo de escritura donde Mcdreamy llevaba el traje de Rox, el príncipe de fuego, y yo el de Gala, la princesa de agua. Antes de que lo supiera ya era hora de bajar.
Medité sobre si pasar realmente por casa o ir directamente a Bonpland para usar el internet, pero sabía que había dejado la computadora adentro y quería anotar lo que había vivido. No recuerdo que pasó exactamente cuando estaba adentro de la casa, pero no creo que haya sido nada memorable, fuera del hecho de que había salido con una capa verde de la misma.
Los minutos que pasé en Bonpland fueron breves, tal vez fue un iluso intento de charlar con iron dad, pero estaba ocupado. En estos días siempre está ocupado. No es una mala persona, eso lo entiendo. Pero tampoco es el padre del año. Piensa que amor hacia mí significa mandar a arreglar la bicicleta, en vez de escribir esa estúpida carta. Todo siempre vuelve a la misma carta.
Después me fui para el SLAM y escribí mi poema de Superman en el camino. No me gustó, me sentía bloqueada, seguramente porque la capa me había impuesto el tema. Cuando llegué me enteré que ni Carli ni Astroboy iban a venir al evento, así que preferí pasar a la siguiente fiesta, en Bonpland.
Empecé a caminar por las calles, pero no quería llegar temprano, así que caminé y caminé. Sabía que colectivo podía tomarme, pero algo me impulsaba a seguir caminando. No encontré el significado de esa caminata eterna, o del día en sí. Pero le puse de título la mafia, porque que pensaba que fue lo más importante del día.

Cuando llegué a la fiesta de Tati, mi tía, estaba cansada y con sueño. No pasó mucho tiempo hasta que el aburrimiento de una fiesta donde no se hacía nada, ayudara a contribuir a mi sueño. Antes de la una, agarré la bici que había dejado ahí ayer, y me vine para casa. Solo quería dormir.