Cronicas

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jueves, 27 de agosto de 2015

Día 3: Bob esponja acaba de salir de rehabilitación por consumición de Cocaína

Me desperté 20 minutos antes que Nanan y Mamushka. Instantáneamente me acordé que antes de dormir había deseado levantarme un ratito antes. Pero no había hecho la petición bien; un ratito era un rato largo y con el propósito de ver que todavía tenía tiempo para dormir. No sabía la hora que era pero era de día así que el sol no me dejó reconciliar el sueño.
Cuando mis tíos bajaron, Mamushka me hizo un té de hierbas (que sin azúcar no tenía sabor alguno), mientras yo terminaba de hacer la cama. Nanan hizo la típica ensalada de frutas que siempre hace para los tres. Me deleita los placeres de la rutina. Son tan simples y monocromáticos. 
Después de que viéramos un par de noticias en la Tele, cada uno partió por su lado. Yo con mi bici, Nanan con su auto y ¿Mamushka a pie? Cuando empecé el recorrido con el cual volvería a casa, Nanan pasó con su auto al lado mío, y me retó a una carrera. Seguro pensaba que iba a lo de la abuela. Le terminé ganando; cuando doble por Humahuaca él estaba unos metros más allá. Esa fue mi primera sonrisa del día.

El resto del camino lo pasé pensando que cuando llegara a casa tenía que escribir lo que me había pasado hasta ahora en el día. Los detalles se pierden con él tiempo. A partir de hoy empecé a prestar más atención a los detalles.
Vi la torre que estaba cerca de casa, unas 4 cuadras antes. Sabía que me faltaba poco para llegar. Pensé en la hipocresía que cuando otros están laburando, o en el colegio, yo solo quiero volver a la cama. Pero bueno, al menos ellos se sienten vivos. Hacen cosas; esa es la clave. Todos estamos muertos en realidad, pero nos podemos actividades para no notarlo. Tendría que empezar la universidad.

Cuando llegué a casa me agarró un hambre agobiante. Sabía que no iba a poder dormir con esta hambre, e instantáneamente me acordé de que en el camino había pasado por una panadería llena de olor a medialunas. Me distraje con la llegada de un nuevo sombrero a mi vida. Su forma me hacía acordar a la de un investigador en el desierto, como Sir Malcolm Murray. Me puse a escribir la primera parte del blog en un Word. 
El hambre me llevo a pensar en los panqueques de mi abuela Susi, y me acordé que quería verlos. Más que nada para contarles del retiro. Cuando volviera a una casa con teléfono iba a llamarlos y arreglar algo. Esperaba que fuera en ese mismo día, ya que quería ir mañana.

Me desperté de mi siesta cuando Iron Dad abrió la puerta. El plan era que almorzáramos algo en casa, pero se le complicó. Me dijo que comiera ensalada pero no tenía ganas, así que lo que hice fue enfilar a lo de la abuela con un mal humor de mil demonios.  Ese malhumor se transformó en llantos de frustración, y me encerré en mis pensamientos. Quería estar sola.

No tenía hambre de verdad, pero sabía que lo iba a tener más tarde así que comí dos milanesas de soja con ensalada. A la abuela la vuelvo loca con mis gustos de comida. Después de comer, llamé a la abuela Susi y quedé que iría a almorzar mañana al mediodía. Una vez que aclaré eso me encerré en el cuarto y ubique a Pipi para decirle que no viniera a casa. No sabía que iba a hacer pero sabía que a casa no quería volver.  Pipi se preocupó pero yo le pedí que me diera un tiempo a solas. No quería pensar en el futuro. No quería pensar en nada.

Me distraje con mi amigo Astroboy, e intenté convencerlo de que se sumara a teatro. Todavía no conseguí buenos resultados pero estaba segura en mi poder de persuasión. En el tiempo en que esperaba a Pipi, me bajé dos capítulos de Supernatural, porque la cocaína como droga es un nene de mamá comparado con esta serie.  Finalmente Pipi llegó y juntas debatimos en si Iron Dad realmente tenía alma o vivía a control remoto.

De ahí nos fuimos a teatro, donde recibimos a un nuevo compañerito, a quien vamos a nombrar en el blog como: Bobby ponja. Empezamos con un ejercicio donde eramos modelos que se dan cuenta después de que la llevaron a una convocatoria falsa donde las secuestran. Ya saben, lo básico (Aunque nada supera al Kraken).  Seguimos con Pipi cantando “Necesito un amigo” y haciendo estallar tribunas y asegurándose una entrada en “escenas memorables de teatro”. Después pasé yo con la idola de Valeria Lynch en “Que ganas de no verte nunca más” y pensé en Lucky Luciano y como tendría que cantarle esa canción si es que alguna vez lo vuelvo a ver (ROGUEMOSLE A CASTIEL QUE NO).  A continuación seguimos con la escena de los poemas, donde Ro y yo encaramos a dos viejas locas que vivían en un loquero. Para finalizar hicimos la bienvenida a Bobby, con la clásica entrevista donde el entrevistado tenía que adivinar quién era y que había hecho: Bob esponja acaba de salir de Rehabilitación por consumición de Cocaína. Lo averiguó en la primera; fuimos unas genias. 

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