Cronicas

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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Día 8: Después de la tormenta

No había dormido lo que quisiera haber dormido. Al vivir en una casa muy chiquita, si uno se levanta ya el otro no puede dormir tranquilo. El otro casi siempre suelo ser yo, porque como todos saben: ME ENCANTA DORMIR.  Pero hoy Iron Dad se levantó y se fue a eso de las 10 y yo no pude volver a conciliar el sueño. 
Pasé las horas limpiando, porque no tenía nada más interesante que hacer en una casa sin gas ni internet, y llegó el momento en que me agarró hambre. Había quedado en almorzar con Iron Dad, así que respeté eso al seguir limpiando. Cuando se hizo la hora de salir: corrí como desesperada a Bonpland para comer mucha, mucha, carne. Cuando comimos, Iron dad y yo juramos que a la noche no comeríamos nada más que ensalada pero ambos intuíamos que era imposible cumplir esa promesa. No trajimos a colación la discusión de ayer a la noche y yo me sentía feliz de que así sea. Ya está, entendía las reglas del juego, pero de la noche a la mañana aprendí a valorar aquellos con los que si podía contar. Eso era parte del plan de Self-Improvement on my way to happiness.
Después de almorzar y lavar los cubiertos, me metí en una habitación con una estufa y me enfrasqué con Facebook. Todavía no había visto mi capítulo de Supernatural pero no estaba con muchas ganas. Finalmente Iron Dad vino para lo que yo llamaría romper los quinotos, y empezó a balbucear sobre conseguir trabajo para tener independencia y que básicamente yo era su dependiente. El discurso mostraba la verdad, pero a raíz de eso, Iron Dad saltó con que no debería enfrascarme con empezar Caritas (una diaconía de la mafia) porque me desviaba del camino y tenía que dejar de boludear (situaciones como estas, me hacen querer llamar a Iron Dad: Boludo n°2 (porque sabemos que el primer premio se lo lleva Lucky) pero no lo hago por una cuestión de respeto).
A partir de eso, me enojé bastante con Iron Dad y le pregunté a SuperBlondie si sabía de un trabajo. El tenso ambiente quedó levemente disuadido con la llegada de Pepper y ella me preguntó cómo me había ido en el retiro. En Pepper veía una bondad y cariño que me costaba pensar cómo era la novia de Iron Dad. Pero bueno, al fin y al cabo, Pepper Pots es la novia de Iron Man y nadie cuestiona esa pareja de tortolos perfectos el uno para el otro (Si, los shipeo)
Pepper se fue y yo volví a boludear con la computadora. En algún momento entre video de youtube y capítulos de Supernatural se me ocurrió que quería el Sims 4 en mi computadora. Así que le pregunté a pipi si le podía preguntar a su hermano, pero como eso requería tiempo y yo vivía en la urgencia me busque un tutorial de internet y empecé a bajar.
Después llegó Juan, el amigo de Iron Dad, para grabar y él me dio plata para que comprara algo y lo calentara en el microondas en casa. La imagen de comida recalentada me dio una sensación de desasosiego que no quería enfrentar, así que preferí levantar el teléfono e informarle a la abuela que volvía a su casa para dormir.
La abuela me preparó unas empanadas con un engrudo de zapallo y ambas festejamos que le había acertado la comida. Esa fue la última vez que vi a la abuela, porque como puede presuponer: el resto del día lo pasé encerrada en mi cuarto.


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