Me despertaron los perritos. Los dos saltaron de cada lado de la cama a lamerme la cara. Era muy de película. Para afirmar mi positividad del día, lo primero que hice al salir de la cama fue poner "I'm walking on Sunshine", pegarme un buena ducha caliente y empezar a leer la obra de teatro: "Decir sí" de Griselda Gambaro. Yo era el peluquera, el villano principal. Me gustaba interpretar esta clase de malo: me daba una neutralidad como villana del mismo modo que Snape, Muerte, y Hannibal, esos personajes que no son buenos pero que tampoco podes clasificarlos como malo.
Pase buena parte de las 2 horas antes de salir leyendo el texto, y después me vesti y mamá me llevo a la fiesta de valen. No me sentía con ganas de vivir hoy. Pero no lo digo en un modo suicida, tranquilos. Lo digo más en el modo que a veces a los piscianos le agarra de abstraerse de lo que esta pasando en su vida y transportarse a otro mundo. Estuve así desde que vi a Metatron (el angel, NO EL TRANSFORMER) hablar sobre la importancia de las historias. Y así estuve volando gran parte del día.
Por eso la fiesta de mi sobrina paso rápido, aunque para ser franca era más una fiesta de chicos que para grandes. Los grandes solo podíamos comer. No que me queje. En el entretiempo hable con Astroboy, para hacer planes para ir el miercoles al cine a ver Maze Runner, y curiosamente no tuve que apuntarle con un arma psicologica. Una de las ventajas de tener mejor amigo.
Tenía algo que hacer hoy a la noche, pero quería pasar tiempo con mi familia así que decidí dormir en lo de mi abuela. Cuando llegamos, me fui a lo de mi tía natalia a practicar piano y prometi volver todos los jueves de 4 a 7 para que me enseñara. Me gustaba conectar con mi familia, me hacía sentir más cerca de mi eje.
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