Otra vez volví a soñar con Supernatural. Mis sueños
se están volviendo humanos, y me da tristeza porque antes eran tan irreales que
parecía mi propia puerta al país de las maravillas. Empecé con la rutina cuando
sabía que no podía seguir durmiendo. El sims no había funcionado, así que me
enfrasque a ver videos de series de sims, pero no pude encontrar la serie que
veía antes. Era una muy buena.
Pipi iba a venir a eso de las 2, pero mamá dijo que
estaba cerca entonces le dije a Pipi si podía verla más tarde. Finalmente
encontré la serie de sims que veía (Broken Dreams) pero no tuvo el mismo efecto
que cuando era chica. Me gustaría sentir nostalgia pero ser adulta es mirar el
pasado con otro enfoque. Podía sentir el arquetipo de la sociedad.
Consumiéndome.
Los segundos se convirtieron en minutos, y los
minutos se convirtieron en horas. Yo pasaba el tiempo preparada, al lado del
timbre. Pero después me cansé y volví a la computadora a ver Supernatural. El
capítulo termino y mamá seguía sin aparecer. La llamé y ella dijo que estaba
retrasada pero que pasaba un segundo a dejarme plata. Yo no pude evitar
sentirme molesta ya que había cancelado mi velada con Pipi por ella. Pero
bueno, tampoco fue su culpa. Me entretuve hablando con el Dr. Ojotas, un conocido con quien había perdido contacto y como ahora iba a la mafia cerca de su casa, volvimos a hablar. El era un proyecto romántico que terminó mal antes de empezar. El pobre pibe me agarró en el peor timing: yo quería vivir un romance como el de los viejos tiempos, seducir al otro, conocer todo lo bueno y atisbar lo malo y ahí recién besarnos.
La conversacion se corto cuando Capitán Flan envió la consigna de taller literario: ¿Cómo hace
un maquinista para irse a dormir? Odie la consigna. No porque era una mala consigna
sino porque no estaba predispuesta para la misma. Quería escribir algo que
transmitiera el sentimiento oculto que tenía supernatural, o al menos que tenía
Bobby. Finalmente escribí sobre el sombrerero loco viviendo una vida como un
maquinista. Me esforcé para que tuviera detalles pero el resultado final no me
termino de convencer.
Finalmente llegó mamá y caminamos unas cuadras. Se
me había pasado el resentimiento, así que la velada no termino en pelea. Estaba
cansada de pelear. Ella quiso saber que era de mi vida con mis propias palabras
(y que sabía lo que sabía por lo que escribía en el blog). Más o menos hablamos
sobre Iron Dad, pero no tenía muchas ganas de hablar al respecto. No porque me
sintiera triste, por el contrario, había puesto una barrera para esa clase de
dolor y finalmente estaba superándolo.
Interiormente analice la fuerza que estaba
consiguiendo, al dejar ir a Lucky y a Iron Dad en menos de una semana. Después
a la noche vería signos donde se mencionaría la vuelta de Saturno y como esto
traía nuevas reflexiones y un acto de justicia. Tal vez este era mi acto.
Mucho (y digo mucho) tiempo después de que mamá se
fuera a la peluquera, Pipi pasó por lo de la abuela y me puse a cocinar
cupcakes para descargar frustraciones. Mis dos soluciones favoritas para
descargarme eran o escribir o cocinar y como al escribir no había logrado
descargar frustraciones me puse a hacer cupcakes. La actividad me relajo, sobre
todo porque la hice con Pipi.
Después de terminar de ordenar y lavar, me fui con la bici para lo de
Nanan y Mamushka. Rogaba en el camino de que hayan comprado algo light (porque
los cupcakes no eran exactamente light) pero cuando llegue había milanesa a la
napolitana con papas. No es que me queje. Por el contrario, estaban riquísimas.
Antes de empezar de ver la serie, ellos me dieron la carta que me habían
prometido la semana, y de nuevo me volví a sentir feliz. Empezó la serie y la
mayor parte no entendí como seguían el procedimiento criminal, y pensé en
hacerme una maratón en casa el fin de semana para poder entender mejor. También
decidimos que la próxima serie que veríamos sería Carnivale.
Terminamos justo a las 11, y yo rápidamente cambie para ver Signos, la
serie que empezaba este miércoles, que mamá y yo queríamos ver. Al principio me
aburrió pero a la larga me termino enganchando. Nanan me acompaño por medio
capítulo y después se fue a dormir. Aproveché el momento de soledad para leer
la carta que me había escrito y otra vez sonreí. Quiero encuadrarla.
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