Cronicas

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jueves, 3 de septiembre de 2015

Día 9: ¿Por qué siempre me toca el engrudo? (Aplicable a relaciones amorosas y postres)

Otra vez volví a soñar con Supernatural. Mis sueños se están volviendo humanos, y me da tristeza porque antes eran tan irreales que parecía mi propia puerta al país de las maravillas. Empecé con la rutina cuando sabía que no podía seguir durmiendo. El sims no había funcionado, así que me enfrasque a ver videos de series de sims, pero no pude encontrar la serie que veía antes. Era una muy buena.
Pipi iba a venir a eso de las 2, pero mamá dijo que estaba cerca entonces le dije a Pipi si podía verla más tarde. Finalmente encontré la serie de sims que veía (Broken Dreams) pero no tuvo el mismo efecto que cuando era chica. Me gustaría sentir nostalgia pero ser adulta es mirar el pasado con otro enfoque. Podía sentir el arquetipo de la sociedad. Consumiéndome.
Los segundos se convirtieron en minutos, y los minutos se convirtieron en horas. Yo pasaba el tiempo preparada, al lado del timbre. Pero después me cansé y volví a la computadora a ver Supernatural. El capítulo termino y mamá seguía sin aparecer. La llamé y ella dijo que estaba retrasada pero que pasaba un segundo a dejarme plata. Yo no pude evitar sentirme molesta ya que había cancelado mi velada con Pipi por ella. Pero bueno, tampoco fue su culpa. Me entretuve hablando con el Dr. Ojotas, un conocido con quien había perdido contacto y como ahora iba a la mafia cerca de su casa, volvimos a hablar. El era un proyecto romántico que terminó mal antes de empezar. El pobre pibe me agarró en el peor timing: yo quería vivir un romance como el de los viejos tiempos, seducir al otro, conocer todo lo bueno y atisbar lo malo y ahí recién besarnos. 
La conversacion se corto cuando Capitán Flan envió la consigna de taller literario: ¿Cómo hace un maquinista para irse a dormir? Odie la consigna. No porque era una mala consigna sino porque no estaba predispuesta para la misma. Quería escribir algo que transmitiera el sentimiento oculto que tenía supernatural, o al menos que tenía Bobby. Finalmente escribí sobre el sombrerero loco viviendo una vida como un maquinista. Me esforcé para que tuviera detalles pero el resultado final no me termino de convencer.
Finalmente llegó mamá y caminamos unas cuadras. Se me había pasado el resentimiento, así que la velada no termino en pelea. Estaba cansada de pelear. Ella quiso saber que era de mi vida con mis propias palabras (y que sabía lo que sabía por lo que escribía en el blog). Más o menos hablamos sobre Iron Dad, pero no tenía muchas ganas de hablar al respecto. No porque me sintiera triste, por el contrario, había puesto una barrera para esa clase de dolor y finalmente estaba superándolo.
Interiormente analice la fuerza que estaba consiguiendo, al dejar ir a Lucky y a Iron Dad en menos de una semana. Después a la noche vería signos donde se mencionaría la vuelta de Saturno y como esto traía nuevas reflexiones y un acto de justicia. Tal vez este era mi acto.

Mucho (y digo mucho) tiempo después de que mamá se fuera a la peluquera, Pipi pasó por lo de la abuela y me puse a cocinar cupcakes para descargar frustraciones. Mis dos soluciones favoritas para descargarme eran o escribir o cocinar y como al escribir no había logrado descargar frustraciones me puse a hacer cupcakes. La actividad me relajo, sobre todo porque la hice con Pipi.
Después de terminar de ordenar y lavar, me fui con la bici para lo de Nanan y Mamushka. Rogaba en el camino de que hayan comprado algo light (porque los cupcakes no eran exactamente light) pero cuando llegue había milanesa a la napolitana con papas. No es que me queje. Por el contrario, estaban riquísimas.
Antes de empezar de ver la serie, ellos me dieron la carta que me habían prometido la semana, y de nuevo me volví a sentir feliz. Empezó la serie y la mayor parte no entendí como seguían el procedimiento criminal, y pensé en hacerme una maratón en casa el fin de semana para poder entender mejor. También decidimos que la próxima serie que veríamos sería Carnivale.

Terminamos justo a las 11, y yo rápidamente cambie para ver Signos, la serie que empezaba este miércoles, que mamá y yo queríamos ver. Al principio me aburrió pero a la larga me termino enganchando. Nanan me acompaño por medio capítulo y después se fue a dormir. Aproveché el momento de soledad para leer la carta que me había escrito y otra vez sonreí. Quiero encuadrarla.  

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