Estaba de mal humor. No había podido dormir bien.
Todo se remontó a que ayer no dormí en mi cama sino en un sofá. Mi cama había
sido usurpada por un amigo de la abuela, y a mí me llevaron el colchón al
cuarto de la abuela. Ahora que lo miro todo escrito, veo claramente que todo
se remonta a Harry Potter.
La abuela roncaba y yo necesitaba silencio absoluto,
así que terminé cambiándome al sofá. Mi cuello todavía no me perdonó. No solo
no había podido dormir bien en toda la noche (despertándome cada dos por tres
porque mis pesadillas volvieron a ser divertidas), sino que antes de que
amanezca viene la abuela para que me cambie de nuevo a su cuarto ya que estaba
por ser de día.
Cuando finalmente me levanté (asumiendo que
realmente me haya ido a dormir), me tome mi tiempo para empezar la rutina:
baño, desayuno, almuerzo, cambiarme, etc. Entre actividades mi mente voló al universo
de lo que estaba escribiendo. Me enfocaba en el desarrollo de los romances,
intentando ponerme en sus zapatos. Ahí fue cuando entendí el dramatismo de
la crueldad ficticia y su morbosa necesidad en la trama de un buen
libro.
Después de
hacer mis actividades mundanas, me tome el 93 para ir a casa, con la excusa de
que tenía que ir a buscar mis auriculares ahora que tenía celular. El viaje lo
pasé leyendo como siempre y por suerte me pude sentar rápido. La historia me
hacía acordar a Downton Abbey, pero la guerra todavía no había
estallado. Todo seguía en una paz relativa.
En casa pase una selección de música a mi celular, y
me puse a escribir la entrada del blog, retorciéndome el cuello cada dos
minutos. Cuando eso me agoto, “aproveché” mi tiempo libre para ver lo que me
quedaba del capítulo de Supernatural, y cargue tres en el celular para ver en
el camino a LA MAFIA (el nombre no-oficial de mi parroquia).
Llegó a LA MAFIA y saludo a Tall-Teddy
vagamente, ya que todavía me faltaba terminar lo que quedaba del season finale
de Supernatural. Una vez que eso terminó, saludo propiamente a todos los demás,
y entramos a la mafia (Dios, eso suena muy creepy). Era la primera reunión de
la comunidad, y todos estábamos emocionados de que nos volvimos a ver. Y yo más
que nada estaba emocionada de ver a Mcdreamy, que era parte de LA MAFIA.
Hicimos nuestra primera actividad como comunidad
(sacarle objetos personales a completos extraños), y nos hicieron compartir
unas preguntas con compañeritos de mi comunidad, donde yo compartí mis
respuestas en un principio con Tall-Teddy, y después nos incorporamos a un
grupo de cuatro. Una vez que completamos las actividades, leímos un pasaje de
la biblia y nos tomamos todos de las manos para decir una oración. Al lado mío
estaba Carli “Anger-Issues-Hippie”
Rizzo, mi amiga, y mi animadora Den.
Cuando dije mi oración, sin pensarlo mucho rece por mi abuela y Carli
apretó mi mano. Me sentía amada; me sentí feliz, llena de luz. Las cosas
podrían estar complicadas con mi familia pero ahora tenía una familia más
grande.
Decidí volver a casa para ponerme linda para el
SLAM. Tenía dos capítulos más de Supernatural para ver en el celular, pero
estaba demasiado abstracta en mis pensamientos. Me sumergí en mi mundo de
escritura donde Mcdreamy llevaba el traje de Rox, el príncipe de fuego, y yo
el de Gala, la princesa de agua. Antes de que lo supiera ya era hora de
bajar.
Medité sobre si pasar realmente por casa o ir
directamente a Bonpland para usar el internet, pero sabía que había dejado la
computadora adentro y quería anotar lo que había vivido. No recuerdo que pasó
exactamente cuando estaba adentro de la casa, pero no creo que haya sido nada
memorable, fuera del hecho de que había salido con una capa verde de la
misma.
Los minutos que pasé en Bonpland fueron breves, tal
vez fue un iluso intento de charlar con iron dad, pero estaba ocupado. En estos
días siempre está ocupado. No es una mala persona, eso lo entiendo. Pero
tampoco es el padre del año. Piensa que amor hacia mí significa mandar a
arreglar la bicicleta, en vez de escribir esa estúpida carta. Todo siempre
vuelve a la misma carta.
Después me fui para el SLAM y escribí mi
poema de Superman en el camino. No me gustó, me sentía bloqueada, seguramente
porque la capa me había impuesto el tema. Cuando llegué me enteré que ni Carli
ni Astroboy iban a venir al evento, así que preferí pasar a la siguiente
fiesta, en Bonpland.
Empecé a caminar por las calles, pero no
quería llegar temprano, así que caminé y caminé. Sabía que colectivo podía
tomarme, pero algo me impulsaba a seguir caminando. No encontré el significado
de esa caminata eterna, o del día en sí. Pero le puse de título la
mafia, porque que pensaba que fue lo más importante del día.
Cuando llegué a la fiesta de Tati, mi tía, estaba
cansada y con sueño. No pasó mucho tiempo hasta que el aburrimiento de una
fiesta donde no se hacía nada, ayudara a contribuir a mi sueño. Antes de la
una, agarré la bici que había dejado ahí ayer, y me vine para casa. Solo quería
dormir.
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