En la cena de la noche anterior la abuela arregló con el tío lucas para que Milo fuera hoy a la casa de la bisa al mediodía. Claramente quería ver a Milito, así que me sume aunque sea relativamente temprano. De eso me arrepentí en el primer momento en que salió el sol. Mi sueño siempre viene con inconvenientes. En lo de la abuela es que las persianas son más transparentes que el cuerpo de una modelo. Había tiempos en los que dormía profundo o que mis sueños no eran tan importantes como para que me importara que los interrumpieran. PERO ESTA VEZ ME DESPERTARON DE UN BESO SUPER REALISTA CON MCDREAMY. Así que estaba descontenta.
Pero esta vez dios esta de mi lado, y cuando finalmente salí de la cama y agarré el celular: me llego el texto de Astroboy de taller literario (P.D.: De nuevo feliz cumpleaños astroboy!). Me dejé compenetrar por el mundo que me ofrecía y termine con la conclusión que quería más. No se si más del cuento, sino más de un libro que lo leo y vivo en sus paginas. Vivo su mundo. Eso me había pasado solo con Harry Potter.
Una vez que leí el cuento, abrí la ducha y dejé que el agua fría me limpiara el cuerpo. Mi mente vagaba en historias que debía capturar. No tenía toda la imagen; el final. Pero tenía el principio, y eso era bueno. Lo demás lo iba a ir descifrando.
Caminé unas cuadras hasta llegar al colectivo, donde como siempre me lo pasé viendo Supernatural. Sabía que debía hacer algo más productivo, y fuera del blog y de taller, hace semanas que no escribía para mí. Todas las historias se quedaban en mi cabeza.
Cuando llegué a lo de la bisa me dejé empapar por la vivez de Milo, y el amor que compartíamos. Me sentía orgullosa porque había pasado de ser una extraña a la tía Cami. Para que Milo dejara de ver la tele (y que la abuela aprovechara para ver las noticias), se me ocurrió contarle un cuento. Dedice tirarme a lo épico.
Había una vez, en un pueblo muy lejano, un principe llamado Milo que vivía con su mamá y su papá en un castillo muy pero muy grande. Estaba lleno de habitaciones de chocolates, ventanas de jugo congelado y pasadizos secretos.
La paz reinaba en el reino hasta que un día un gran dragón fue visto en el mercado. Los habitantes de ese pueblo lograron ahuyentar a la bestia con antorchas y otros accesorios, entonces el dragón se instalo en una cueva cercana para lamer sus heridas. Los ciudadanos tenían tonto miedo de que el dragón volviera y arruinara sus granjas que no salían de sus casas.
El principe vio esta situacion, y decidió armarse de valor y enfrentarse con el dragón. Si bien Milo no era muy fuerte contaba con una increíble astucia y una alta imaginación. Así que lo que haría sería ir a la cueva y contarle una historia al dragón hasta que se quedara dormido. Ahí se acercaría y le cortaría la cabeza.
Una vez que llego a la cueva, el principe contó su historia: Cuenta la leyenda de que los dragones no eran gente mala, sino que eran bestias que habían sido encarceladas y alejadas de su amor eterno y lo que debe... así empezó Milo cuando vio el Dragón estaba llorando. Milo se exhalto por este acto. No contaba con que los dragones tuvieran sentimientos.
-Es verdad - dijo el dragón - Mi princesa esta encerrada en una torre custodiada por una antigua bruja. Ella solo puede lastimar a los dragones, a los humanos no les puede hacer nada. Por eso sé que esta a salvo. Pero no me deja verla, para hacerlo tengo que ir de ciudad en ciudad saqueando cosas con la esperanza de que me deje verla. Yo también era humano, pero un día de tormenta acabamos en su castillo y bebí el vino que la vieja me ofreció. Al día siguiente desperté en un calabozo en este tamaño.
Milo no podía creer lo que estaba escuchando. ¿El se había inventado una historia que ya existía? Pero Milo no era un principe cualquiera, estaba lleno de bondad, inteligencia y carisma, y utilizaría esos tres para recuperar a la novia del dragón y romper el hechizo.
Así que Milo agarró a su fiel caballo Mate y fue al castillo de la bruja. La princesa estaba en la torre más alta, le había dicho el dragón. Milo podría simplemente ir y agarrar a la chica. Pero sabía que mientras existiera esa bruja, muchos más enamorados serían separados.
Así que Milo busco y busco hasta que encontro a la bruja centrada en su trono.
-Quien osa a entrar a mi castilo?!- preguntó molesta
-Mi nombre es Milo del reino Cococorumrum, y hoy he venido a derrotarte bruja malvada.
La bruja se río y salió de su trono. Milo empezó a temer por su vida cuando vio que esa bruja decrepita se convertía en el dragón más feroz que había visto. Por un momento pensó en correr pero no podía fallarle a su amigo, así que formo una estrategia. Dio una vuelta por acá, una vuelta por alla, se subió a una columna y saltó hacia el cuello del dragón. La bruja se sintío amenazada, y empezo a dar vueltas para librarse, pero el principe no perdió el tiempo y con su espada, le sacó el corazón. La bruja estaba muerta, y finalmente Milo pudo llegar a la princesa del dragón y liberarla.
Con la muerte de la bruja, el dragón volvió a su forma humana original y se reunió con su amada. Y colorín colorado, este cuento se ha terminado.
Milo (el real) se quedó escuchando atentamente todo el cuento y haciendo preguntas cada dos por tres así que sabía que había alcanzado el exito. ¡Al nene le había gustado! Después nos fuimos para abajo y jugamos a las escondidas (juego que aparentemente no conocía y lo amo) hasta que lo pasaron a buscar. Una vez que Milo se fue la casa volvió a ser tenebrosa y yo decidí irme antes a la Mafia porque quería ir caminando (quien me manda a hacer las cosas).
Cuestión que llegue a la mafia y no había nadie, y espere por una hora media y seguía sin haber nadie. Putie el no tener whatsapp y me volví a lo de la abuela.
Una vez ahí, boludie (parece que hago eso mucho los últimos días) y arregle últimos detalles para ver la mejor película del mundo (Agent U.N.C.L.E que en español es Agente C.I.P.O.L lo cual hace que pierda el sentido pero Nevermind). Como última actividad del día (entre comer pizza) me ví Big Fish. No puedo explicar con palabras cuanto me llego esa película al alma. Ví la vida de un hombre ordanario que vivió una vida muy poco ordinaria. Creo que eso es lo que nos pasa cuando leemos un buen libro. Supe que quería ser la escritora detrás de ese gran libro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario