Cronicas

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martes, 15 de septiembre de 2015

Día 22: Una vieja amiga

Volvieron los sueños raros. Lo cual es bueno porque significa que ya mi subconsciente entendió que ya no me interesa soñar con los besos realistas de Mcdreamy. En este sueño Dean Winchester venía a buenos aires e intentaba seducirme y juntos nos ibamos en el Impala hasta que nos secuestra una tribu maya que me mantiene de rehen para atrapar a dean. Yo entiendo que es un sueño y me intento matar pero solo para que la tribu maya piense que este muerte (no matarme realmente porque sino no puedo volver con Dean). Lo trato dos veces y las dos fallo y sigo corriendo (BTW notaron que cagada que es correr dentro de un sueño?) hasta que finalmente me creen que estoy muerta y adivinen que: ME DESPIERTO. Tengo que aprender a encontrar el perfecto balance.
Son las 2 de la tarde, sigue haciendo calor así que me pongo una remera y un jean que combinen con el sombrero. Voy a la cocina a ver que preparo rosa para comer. Tarta de verdura. Tengo que dejar de hacerme facepalms cada vez que veo comida que no me gusta o me voy a quedar sin frente. A pesar de que era una tarta de verdura, intento no juzgar la tarta por su portada y le doy un bocado. Una vez que probé ese bocado, decido comer comida chatarra que realmente no es lo que se debería comer en un almuerzo pero no me importa. Tengo tiempo para preocuparme de mi salud.  Llamo a Pipi para decirle de juntarse por Once Upon A Time. Ella me dice que sale del medico y viene.
Decido salir a comprarme un postrecito de vainilla que aprendí que era lo más rico del mundo en la casa de SuperBlondie. Cuando salgo del disco, me voy al starbucks siguiendo un antojo de frapuchino que la noche anterior había decido ignorar pero ahora no podía. Cuando me siento a tomar mi frapuchino, veo una silueta en la ventana que se parece a mi antigua profesora de frances: Madame. Decido jugarmela y salgo del starbucks para si es ella. Una vez que confirmo que es ella, me invade con esa sonrisa y explendor que la caracterizan. Se la ve plena incluso en un día relativamente malo.
Caminamos unas cuadras y ambas nos ponemos al día en lo que es de nuestras vidas. Ella podría ser mi profesora, pero siempre tuvimos una relación muy cercana. Como la de una tía con su sobrina. Al final ella se va despidiendose con un: me alegraste la tarde. Su felicidad es contagiosa y me pongo a pensar que tal vez si hubiera hecho algo diferente hoy no la hubiera cruzado. Veo que todo tiene una razón de ser, y interpreto este feliz encuentro como un regalo de Dios. Tal vez no era tan invisible para su majestad ahí arriba.
Cuando empiezo a cocinar el postre que compre viene Pipi. El postre tenía un gustito a quemado y prometa que la proxima se lo dejo a Super Blondie que parece una experta en el harte. Odio el fuego, siempre en un toque todo se me quema. Y no, ya no hablo de la comida.
Empezamos a ver Once Upon a Time y hacemos la cuenta que tendríamos que ver dos capítulos por días para llegar al día (aunque ahora que lo analizo con ver uno por día esta pero bueno si lo quiere terminar antes no me voy a quejar). Una vez que Pipi se satura de Once Upon A Time, nos ponemos a tener nuestra sesión terapeutica de chicas donde como casi siempre hablamos de nuestras cuestiones amorosas y temas más profundos que el triangulo en que siento que me meti (Porque como si tuvieran poco con Mcdreamy ahora tambien me gusta Mr. Ojotas). Y como cualquier sesión terapeutica no llegamos a ninguna solución y nos quedamos en exactamente en el mismo lugar que estabamos antes. Lo bueno que podía sacar de eso es que sabía con certeza que nunca en la vida me iba a dedicar a la psicología.
A eso de las 8, Pipi se va y yo le doy al helado que encontre en la heladera y empiezo con mis Supernaturals del día. En el capítulo, introducen a una sociedad secreta llamada: Los Hombres de Las Letras. A mi me interesa tanto el rol que cumplen (de observar y ser protectores del conocimientos) que empiezo a investigar al respecto. Toda esta investigación me guía a la masonería, una sociedad secreta que había investigado hace unos meses pero que no le había dado tanta bola. Medito sobre como en el plan del universo, todo vuelve y termino la noche escribiendo la consigna de Taller literario, usando de fondo: Carry On My Wayward Son.

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