Cronicas

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viernes, 11 de septiembre de 2015

Día 18: Bajo ningún concepto uses una serie para crear una consigna de taller literario

El día empezó con otro sueño demasiado realista de mi beso con mcdreamy. Cuando me desperté dije Balls al estilo del gran Bobby Singer, y empecé con las tareas del día. Tenía que pasar por un movistar para comprar el chip y llegar a tiempo para almorzar en lo de la abuela. Todo eso lo hice como una idola fenomenal y con el perfect timing que me caracteriza, a pesar del estùpido frío que afectaba fatalmente mi pose de diva.
Una vez que llegue al tren, por más de que quisiera ver el paisaje en honor a dos clases que tuve de taller literario, me puse a terminar mi capítulo de Supernatural y después (las dos últimas estaciones) vi el paisaje.
Caminar me parecía muy tedioso. Cualquier medio de transporte que no incluyera a mi Baby me parecía muy tedioso. Pero no la había traído porque sabía que después me iba a ir a lo de Dani (probablemente en taxi) y que no iba a dejar a Baby en lo de la abuela. No se me paso por la cabeza que Dani iba a venir a lo de la abuela (sorry Baby pero al menos te quedaste calentita en casa).
Entre que se terminaba de cocinar el almuerzo (ni empiezo con lo delicioso que estaba ese pollo a la crema con pure que si bien no tenía deja vu de manteca no estaba mal), tomé un té en la casa de mi tía Natalia tan pero tan rico que estaba dispuesta a salir con el frío a comprarme toda una caja (cosa que al final no hice porque me olvide).
Después de almorzar y comer el postre (duraznos en almíbar con dulce de leche (si, mi abuela me mima)), encaré con responsabilidad la tarea del taller porque sabía que casi ni iba a tener tiempo en el fin de semana. En el momento en que abrí el word, me poseyó el espíritu de Bobby Singer y maldije el haber escrito esa consigna. Había aprendido mi moraleja:  Bajo ningún concepto uses una serie para crear una consigna de taller literario. Ni aunque sea una serie increíble como Doctor Who. Los productores de Doctor Who lo pueden hacer porque son dioses que caminan la tierra y nosotros sus adoradores. Punto. Sin embargo sabía que me iba a hacer bien escribir este texto, donde se enfrentaban mi presente con mi futuro. De alguna manera me ayudo a darle un cierre a mi pasado, asimilando de que es parte de mí pero que es más importante vivir en el presente.
Cuando después de muchas idas y vueltas, borrones y cuentas nuevas, logré terminar el texto (cumpliendo las ordenes del capitán Flan de un tamaño considerable y sin media mención de un drama romántico) le mostré a la abuela y a mi tía Nati. Nati me mostró algunos textos suyos y vi mucho de mi pasado yo en ella. Antes de hacer una crítica apropiada al texto, llego Dani y Valen y me entretuve con ellas por un rato. Al rato de que ellas se sumaran, vino mamá.
Hacía tiempo que no veía a Dani, y el amor que ella y Valen me daban me alegraba el alma. No era un tema de que por ellas era feliz sino que había algo de ellas que me daba esperanzas de que todavía queda el amor puro.
A eso de las 6 nos fuimos todos, y tuvimos que volver a encarar el frío (aunque por suerte no tuvimos que ir caminando porque Dani nos llevo en auto). Esperando el tren en la estación con mamá, hablamos de nuestras vidas. Pregunto por los sombreros nuevos; y yo los describía con lujo de detalle. También hablamos de la fiesta de cumpleaños de mañana, donde posiblemente estaría Mcdreamy pero a mi ya me daba lo mismo. Honestamente me estaba empezando a aburrir las idas y vueltas de las citas que no llevan a ninguna parte. Yo sé lo que quiero.

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