Sabía que no iba a ser una buena idea levantarme temprano. Tenía la fiesta a la noche y no iba a poder sobrevivirla. Pero no me quedaba otra, porque tenía que ir a lo de papá para conseguir el documento y después a lo de la bisa. En el camino; en vez de ver mi capítulo de Supernatural como todas las veces que voy en colectivo, me puse a escribir un nuevo cuentito para Milo.
Había una vez, en un lago muy profundo, una sirena llamada Valentina que quería salir a vivir aventuras. Ella había recorrido lo ancho y el largo del lago, ya sabía todo lo que podía encontrar. Ahora quería explorar la superficie pero tenía un solo problema: no tenía piernas. Así que todos los días cuando salía el sol, Valen subía a la superficie a pedirle a los humanos que les prestaran sus piernas por un rato, pero todos los humanos la necesitaban para algo: ir al mercado, correr una maratón, saltar por los prados, todas cosas que Valen nunca podría hacer porque no tenía piernos.
Y así pasaron los meses, hasta que Valen se cruzó con el principe Milo y le pidió lo mismo que a todos: me podes prestar tus piernas así puedo explorar el mundo? Milo no podía prestarle sus piernas, pero a diferencia de todos los demás no se quedo con los brazos cruzados.
Mandó a hacer una caja de cristal con agua adentro para cuando Valen se cansara y la llevo en brazos a recorrer el mundo. Primero fueron al mercado y probaron las mil y un delicias que tenía para ofrecer, sabores que Valen nunca había probado y la hicieron viajar a los lugares más exóticos. Después fueron a ver la maratón de corredores de la ciudad. Valentina se sorprendió al ver la rapidez en que todo terminaba, aunque suponía que era esperable ya que era una carrera. No le había gustado la actividad; en este día había aprendido a aprovechar cada segundo y fijarse en cada detalle. No quería que el tiempo corriera.
Por último, Milo llevo a Valen a un prado cerca, y mientras la luna empezaba a brillar y las flores nocturnas se despertaban. Había luz por todas partes, cada una de las flores las emitía. Valen se atrevió a tocar una y desear que este día nunca tuviera que terminar. Lo que ella no sabía con claridad, era que estas flores eran flores mágicas que concedían deseos a aquellos que eran puros del corazón. Entonces las flores agarraron la cola de la sirena y la partieron en dos; haciendo que Valen tuviera piernas para caminar el mundo lleno de aventuras por venir.
Termine muy satisfecha con este cuento y aún tuve tiempo de ver un poco de Supernatural. Pero cuando llegue a lo de la bisa. y Milo todavía no había llegado me frustre porque no podía quedarme mucho. Tenía algo así como una cita, con un joven: Mr. Ojotas. Resumo la historia de nuestra relación muy rápidamente: nos conocimos en una convención de Harry Potter y ese día sentí que este era mi chico ideal. Hubo abrazos, y un agarre de manos, y como me sentía como me sentía con Lucky en la primera vez, lo deje entrar. Pero una vez que hice eso, el pibe fue a dos mil kilometros por hora (Onda, ni siquiera nos besamos y ya quería que fuera la novia y yo le tengo el super panico al compromiso) así que haciendo una maniobra donde pudiera conservar la amistad (porque para ser franca el pibe esta que se parte y encima tiene una campera de cuero) le dije que ir más lento y que tratemos como amigos sin necesariamente ponerlo en la friendzone. A todo esto, una vez que Milo vino y no quiso escuchar mi cuento porque estaba viendo la tele, yo me fui a encontrar con este chico. Y llegue al lugar de encuentro y espere por media hora sentada en una plaza donde no me preocupaba porque estaba viendo supernatural y todo es perfecto cuando miras supernatural, pero al final me termine llendo. Cuando salgo de la plaza, lo veo sentado en una estatua y de pedo voy y lo saludo. Empezamos a hablar. Él estaba teniendo unos problemas personales que yo había intentado arreglar y yo quería asegurarme de que estaba bien. Cuando empezamos a meternos mas en la conversación, terminamos hablando la mayoría de deportes de violencia que el hacía. Yes, nice talk for a date.
Fue por eso que apenas tocó el reloj las 4 yo practicamente corrí a la mafia. El tuvo la amabilidad de acompañarme (10 cuadras caminamos, es un amor) y a mitad de camino nos sostuvimos las manos y yo me sentí vacía. Quería sentir lo que sentí la primera vez (no con él; con Lucky) pero no había nada. A penas un leve cosquilleo.
No tuve tiempo de pensar en eso, ya que cuando llegue pase un tiempo con una chica llamada Guada hasta que llegaron los de mi comunidad y empezaron las actividades (dato importa: la tierna de nuestra lider nos regalo cuadernos con nuestros nombres! Me sentí en primaria de nuevo). Primero hicimos un sketch con unas frases que sacaron de la biblio donde yo leía las frases, y después nos fuimos a distintos lugares a contestar unas preguntas. Encontré un lugar con gente pero esa gente se fue llendo. Estaba sola, y una vez que conteste las preguntas, finalmente, en secreto, me puse a llorar. Lloré porque no era la misma y me extrañaba. Llore porque Lucky me dejo porque no me amaba. Llore por los problemas que tenía con mi papá. Yo solo quería volver a ser feliz.
Después volví y reitere mis problemas en otra actividad. Mencione a Lucky, no podía hablar de papá. De Lucky ya Pipi me había salvado, con papá todavía las cosas eran turbias un día y alegres la otra. Después me fui para lo de la abuela, más allá de que quería ir a la previa con los grupos de mi comunidad, pero iba a estar con Pipi. Resultó al final que Pipi estaba pasando toda la tarde con Bipi y yo me quede sin el pie y sin la torta. Pero la noche fue semi-salvable porque la abuela puso una película que si bien me termino aburriendo me ayudo a mantenerme despierta.
Cuando se hicieron las 12, salí de mi casa a lo de Pipi con una regla de que no podía llegar temprano. Iba a ir normalita con un vestido clásico, y lindo pero cuando llegue a la casa de Pipi y la vi vestido entre una mezcla de modelo 2.0 y bailarina de tango que le faltaba la rosa, ella me prestó mi viejo vestido que milagrosamente no me quedaba tan mal, y nos llevo el padre. Estaba un poquito molesta por la vida que tenía Pipi. No entendía como podía tener padres tan sobreprotectores. Tenía la edad para ser una chica grande pero a la vez la seguían tratando como una nena. Padres.
Cuando llegamos a la fiesta, en el momento en que entré supe que no era mi lugar. Odiaba los boliches, no me gustaban los boliches adolescentes, borrachos, donde tenes que gritar para que te escuchen. Aunque bueno tal vez la última parte no sea tan diferente de la vida. La cumpleañera estaba llendo de acá para allá, vestida apropiadamente y de un muy buen humor. Se veía radiante, llena de vida. Era bueno.
Estuvimos más que nada sentada comentando cosas con Pipi, y finalmente las dos nos dimos cuenta que no nos gustaba ir a bailar. Yo ya estaba cansada y ni hablar de ella. Así que nos fuimos a eso de las 3 y algo. Cuando llegué a casa, me di cuenta que había dejado el celular en su cartera pero como ya estaba en mi cama me olvide de todo.
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