Cronicas

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martes, 1 de septiembre de 2015

Día 7: El sentimiento venía como archivo adjunto

Por alguna cruel razón, el sol me levantó a las 8 de la mañana. En ese momento pensé en dos cosas: que superblondie (mi mejor amiga) me levantaba siempre a esa hora los viernes cuando no tenía llave de mi casa y quería volver a la suya, y que tenía mucha sed. Me serví un vaso de agua con cubitos de hielo y volví a la cama.
Por algún milagro, logré volver a dormir y esta vez soñé con una reunión de mi comunidad en La Mafia, donde alguien decía que era gay y yo de alguna manera, usaba eso para acercarme a Mcdreamy. En el sueño solo quería que me abrazara. No me importaba mucho si me besaba (pero un poco si porque let’s face it. It’s Mcdreamy. He’s even hotter in dreams), pero quería que me abrazara. Había pasado mucho tiempo desde que alguien me había abrazado con mucho amor y no había sido incómodo. Creo que Lucky me abrazaba, pero su habilidad fue siempre la manera en que tomaba mi mano.
Cuando me desperté inmediatamente me fui a la computadora de la abuela a boludear y después de mi cuota de fiaca, ordené el cuarto, comí algo y me fui para casa a buscar más que nada, cargadores de mis aparatos electrónicos. En algún momento, Iron Dad me había enviado un mensaje por Messenger y yo recién lo vi cuando estaba en la calle. Sabía que tenía que conseguir un chip así que me tomé el colectivo sabiendo que me iba a bajar antes.  No pensé mucho en el camino. No tenía ganas de leer y ya me había quedado sin capítulos de Supernatural en el celular, así que me ensimisme en la música y en mis pensamientos. Una vez que llegué al lugar, hubo problemas con la compra del chip y me tuve que ir. Había perdido tiempo, pero no estaba molesta. Solo quería llegar a casa y alejarme del calor.
En vez de tomar otro colectivo, decidí caminar bajo el sol con un sombrero de lana. La música empezó a activar pensamientos. Finalmente llegó el turno de Tom Odell con Another love e inevitablemente pensé en Lucky. En él y yo. Separados porque nunca había un nosotros en lo que teníamos. Me toqué la mano pero no sentí nada. Pensé en Mcdreamy y sonreí. Entendí que tal vez mi corazón finalmente estaba siguiendo adelante. ¿Pero quién le había dado el permiso? Necesitaba mi dolor, necesitaba acordarme, porque las memorias son mi camino, son como llegue a ser lo que soy. Pero las memorias no existían solas, el sentimiento siempre venía como archivo adjunto. Y ahora ya no sentía nada. Miraba mis memorias y no sentía nada y me preguntaba cómo era que alguna vez había sentido algo tan fuerte.
La canción terminó y yo seguí caminando. El calor no me dejaba pensar, ahora lo único que quería era llegar al frío de mi casa y cambiarme. No sé cuánto tiempo paso pero finalmente llegue a casa y empecé a escribir la primera parte de esta entrada, mientras pasaba capítulos de Supernatural a mi celular.
No me quedé mucho tiempo, pero cambie de remera a una manga corta y por si acaso me lleve un sweater. Salí con puntualidad, como siempre. Con el celular cargado de supernatural, lo que hice fue lo que hago siempre: vivir en mi mundo. Siempre desde chica disfrute crearme mi mundo de fantasías, y tal vez por eso recurría a libros. Mis relaciones se construían en un mundo de fantasía.
Cuando llegué a lo de Superblondie nos enfocamos en ponernos al día en relaciones amorosas, actividades diarias, amigas en común, y otros temas. Finalmente caímos en la lectura de unos pasajes del blog, y llegamos al tema de la relación de mi Iron Dad y yo. No pude evitar quebrarme cuando llegamos a eso, y Superblondie, en su infinita sabiduría, dijo que le planteara está pregunta a mi Iron Dad: ¿Él era feliz con la relación que teníamos?
Llegó la hora de ir a taller, pero mi mente giraba en esa pregunta. Sabía desde ese entonces, que no me quería enfrentar al final de la pregunta. Me gustaba vivir en negación, y fue por eso que me sumergí en otro capítulo de Supernatural, porque seamos honestos: ¿A quién le gusta enfrentar sus dolores? ¿Sus temores? ¿Por qué se piensan que nadie quiere a los terapeutas?
Llegué al taller y me enfoqué en otra cosa. Presté atención a los textos de los otros y me deje sumergir por su mundo. No puedo evitar admitir que tenía un amor especial por los textos de Astroboy y Carli. Flan dijo algo sobre los jóvenes conectados quirúrgicamente a los celulares y no pude evitar pensar en que Iron Dad decía lo mismo. Pero todavía no estaba lista para pensar en la estúpida pregunta así que terminé concentrándome en otra cosa.
Finalmente se hizo la hora de volver a casa y por un momento medité en ir a lo de la abuela, ya que seguro Diego trabajaba. Pero sabía que tampoco quería estar en lo de la abuela, así que opte por ir a casa. Cuando salí del subte, me puse a pensar en Mcdreamy y Lucky y llegué a la conclusión de que realmente no estaba enamorada de la imagen real de Mcdreamy, sino con la idea de lo que perseguir una relación con él me generaba. Y no era algo malo, ya que por lo menos había desplazado la idea de una relación con Lucky del tablero.

No pensaba en que hubiera alguien en casa cuando llegara, pero estaba Iron dad. Había traído el microondas, para así yo podía comer algo. De repente se vio inminente la necesidad de hablar con él. Seguía con miedos claramente, pero sabía que tenía que enfrentarlo. Era hora de dejar de perseguir ideas.  

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