Por alguna cruel razón, el sol me levantó a las 8 de
la mañana. En ese momento pensé en dos cosas: que superblondie (mi mejor amiga)
me levantaba siempre a esa hora los viernes cuando no tenía llave de mi casa y
quería volver a la suya, y que tenía mucha sed. Me serví un vaso de agua con
cubitos de hielo y volví a la cama.
Por algún milagro, logré volver a dormir y esta vez
soñé con una reunión de mi comunidad en La Mafia, donde alguien decía que era
gay y yo de alguna manera, usaba eso para acercarme a Mcdreamy. En el sueño solo
quería que me abrazara. No me importaba mucho si me besaba (pero un poco si
porque let’s face it. It’s Mcdreamy. He’s even hotter in dreams), pero quería
que me abrazara. Había pasado mucho tiempo desde que alguien me había
abrazado con mucho amor y no había sido incómodo. Creo que Lucky me
abrazaba, pero su habilidad fue siempre la manera en que tomaba mi mano.
Cuando me desperté inmediatamente me fui a la
computadora de la abuela a boludear y después de mi cuota de fiaca, ordené el
cuarto, comí algo y me fui para casa a buscar más que nada, cargadores de mis
aparatos electrónicos. En algún momento, Iron Dad me había enviado un mensaje por
Messenger y yo recién lo vi cuando estaba en la calle. Sabía que tenía que
conseguir un chip así que me tomé el colectivo sabiendo que me iba a bajar
antes. No pensé mucho en el camino. No
tenía ganas de leer y ya me había quedado sin capítulos de Supernatural en el
celular, así que me ensimisme en la música y en mis pensamientos. Una vez que
llegué al lugar, hubo problemas con la compra del chip y me tuve que ir. Había
perdido tiempo, pero no estaba molesta. Solo quería llegar a casa y alejarme
del calor.
En vez de tomar otro colectivo, decidí caminar bajo
el sol con un sombrero de lana. La música empezó a activar pensamientos.
Finalmente llegó el turno de Tom Odell con Another love e inevitablemente pensé
en Lucky. En él y yo. Separados porque nunca había un nosotros en lo que
teníamos. Me toqué la mano pero no sentí nada. Pensé en Mcdreamy y sonreí.
Entendí que tal vez mi corazón finalmente estaba siguiendo adelante. ¿Pero
quién le había dado el permiso? Necesitaba mi dolor, necesitaba acordarme,
porque las memorias son mi camino, son como llegue a ser lo que soy. Pero las
memorias no existían solas, el sentimiento siempre venía como archivo
adjunto. Y ahora ya no sentía nada. Miraba mis memorias y no sentía nada y
me preguntaba cómo era que alguna vez había sentido algo tan fuerte.
La canción terminó y yo seguí caminando. El calor no
me dejaba pensar, ahora lo único que quería era llegar al frío de mi casa y
cambiarme. No sé cuánto tiempo paso pero finalmente llegue a casa y empecé a
escribir la primera parte de esta entrada, mientras pasaba capítulos de
Supernatural a mi celular.
No me quedé mucho tiempo, pero cambie de remera a
una manga corta y por si acaso me lleve un sweater. Salí con puntualidad, como
siempre. Con el celular cargado de supernatural, lo que hice fue lo que hago
siempre: vivir en mi mundo. Siempre desde chica disfrute crearme mi
mundo de fantasías, y tal vez por eso recurría a libros. Mis relaciones se
construían en un mundo de fantasía.
Cuando llegué a lo de Superblondie nos enfocamos en
ponernos al día en relaciones amorosas, actividades diarias, amigas en común, y
otros temas. Finalmente caímos en la lectura de unos pasajes del blog, y
llegamos al tema de la relación de mi Iron Dad y yo. No pude evitar quebrarme
cuando llegamos a eso, y Superblondie, en su infinita sabiduría, dijo que le
planteara está pregunta a mi Iron Dad: ¿Él era feliz con la relación que teníamos?
Llegó la hora de ir a taller, pero mi mente giraba
en esa pregunta. Sabía desde ese entonces, que no me quería enfrentar al final
de la pregunta. Me gustaba vivir en negación, y fue por eso que me
sumergí en otro capítulo de Supernatural, porque seamos honestos: ¿A quién le
gusta enfrentar sus dolores? ¿Sus temores? ¿Por qué se piensan que nadie
quiere a los terapeutas?
Llegué al taller y me enfoqué en otra cosa. Presté atención a los textos
de los otros y me deje sumergir por su mundo. No puedo evitar admitir que tenía
un amor especial por los textos de Astroboy y Carli. Flan dijo algo sobre los
jóvenes conectados quirúrgicamente a los celulares y no pude evitar pensar en
que Iron Dad decía lo mismo. Pero todavía no estaba lista para pensar en
la estúpida pregunta así que terminé concentrándome en otra cosa.
Finalmente se hizo la hora de volver a casa y por un momento medité en ir
a lo de la abuela, ya que seguro Diego trabajaba. Pero sabía que tampoco quería
estar en lo de la abuela, así que opte por ir a casa. Cuando salí del subte, me
puse a pensar en Mcdreamy y Lucky y llegué a la conclusión de que realmente no
estaba enamorada de la imagen real de Mcdreamy, sino con la idea de lo que
perseguir una relación con él me generaba. Y no era algo malo, ya que por lo
menos había desplazado la idea de una relación con Lucky del tablero.
No pensaba en que hubiera alguien en casa cuando llegara, pero estaba Iron dad. Había traído el microondas, para así yo podía comer algo. De repente se
vio inminente la necesidad de hablar con él. Seguía con miedos claramente, pero
sabía que tenía que enfrentarlo. Era hora de dejar de perseguir ideas.
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